El `hardcore gaming´ debe morir
Ya está. Parece que ya es oficial: Nintendo no es `hardcore´.
- Matías Lallave
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O al menos según NPD, que en su último estudio sobre hábitos de consumo de los que ellos llaman `hardcore gamers´, han especificado que este tipo de jugadores son aquellos que pasan al menos cinco horas a la semana jugando con títulos de género tradicional, en las plataformas PS3, Xbox360, PC y Mac (a los dos o tres juegos que son compatibles con Mac, se entiende...).
Da igual que te pases el fin de semana jugando con tus amigos a New Super Mario Bros U (y no se me ocurre un género más tradicional que este), que hagas tres cacerías diarias en Monster Hunter 3 Ultimate, que hayas gastado unas 200 horas en Xenoblade: Chronicles, o que tengas más de 20.000 PC en Mario Kart 7. Para NPD no eres un `core gamer´, o lo que se conoce comúnmente como `hardcore gamer´, y, por tanto, eres un jugador de segunda.

Porque, no nos engañemos, el único sentido que tiene esta disyunción entre jugadores es la de crear ligas, la de identificar y diferenciar los gustos de un conjunto de consumidores a los de otro, sean reales o no. Y mientras que un jugador `casual´, supuestamente, compra pocos juegos, de manera esporádica, a los que juega durante pocas horas, y de unos géneros determinados, el jugador `hardcore´ es justamente lo contrario.
Pero, ¿qué criterio se está usando para diferenciar a estos jugadores? O mejor dicho, ¿qué nomenclatura se está usando? Porque no es arbitrario usar una palabra como `hardcore´, la cual ya tenía una connotación tradicional entre la comunidad de jugadores, y que incitaba a dotar con cierto respeto y sapiencia a la persona sobre la que se decía. Porque `hardcore´ era aquel que conseguía vencer a M.Bison en Street Fighter II en la máxima dificultad y sin perder un solo round en ningún combate. O el que llegaba al final de Super Mario Bros 3 en quince minutos a base de flautas y piruetas imposibles. O el que conseguía jugar a Super Ghouls´n Ghost más de media hora sin tirar la SNES por la ventana...

Vamos, que, en general, un `hardcore´ era aquel que dedicaba mucho tiempo a perfeccionar su técnica en muchos juegos, fueran del género que fuesen, hasta llegar a convertirse en un auténtico maestro de sus mecánicas y algoritmos lúdicos.
Por tanto, usar ese término para cierto tipo de jugadores, a pesar de que haya perdido ya cualquier atisbo de su significado tradicional, no es arbitrario. Porque ser `hardcore´ mola. Ser `hardcore´ te hace estar a un nivel superior de percepción cuasi divina sobre los misterios de esta forma de ocio. A pesar de que, hoy en día, el `hardcore gaming´ sea consumir juegos de 6 horas de media en donde el reto es mínimo, morir es prácticamente imposible, y el juego parece una mera excusa para enlazar cinemáticas.
Definitivamente, hay miedo a Nintendo. Mucho miedo. Wii fue una desagradable sorpresa para la mayor parte de la industria norteamericana del videojuego, que ya preparaba el funeral de la Gran N con honores y el nacimiento de una nueva era talasocrática para occidente. Y su respuesta fue tan rastrera como contundente: destrozar la imagen de Nintendo. Si ellos buscaban a un nuevo tipo de jugador para sobrevivir, los otros se tenían que asegurar de que no probaban bocado de los antiguos jugadores.

Y así comenzó esta absurda cadena de puyas, descalificativos, menosprecio, y abandono hacia las consolas de Nintendo y, por ende, hacia sus usuarios. Situación que han alimentado, y de la que se han beneficiado a partes iguales, la industria, aquellos que se denominan analistas, y los medios. Y de la industria y los analistas se entiende, porque los intereses son sencilla y directamente económicos; pero de los medios... de los medios se podría esperar algo más de criterio. Porque nosotros, como parte activa de esto que denominamos prensa especializada, deberíamos tener la obligación de informar, primero, y opinar, después, pero nunca desde el fanatismo y, sobre todo, desde el desprecio como norma. Los medios deberían seguir siendo independientes de los intereses de la industria, porque entonces pasamos de ser información, a ser propaganda.
Y es que es realmente triste ver la cantidad de sandeces que se han escrito durante los últimos años referentes a Nintendo. La última, el penoso análisis de IGN USA en 3DS a un juego como Castlevania: Lords of Shadow - Mirror of Fate. Sandeces que tienen como objetivo alinear a la gente. Crear bandos. Ahondar aún más la enorme brecha entre usuarios que ya se empeñaban en dibujar desde la propia industria, con la sola idea de afianzar su aún más escasa y sectaria base de consumidores ante el miedo de la visión expansionista de Nintendo. A nadie se le ocurrió que quizá fuera positivo intentar dar el mismo bocado que la Gran N.
A nadie se le ocurrió intentar apuntar a una mayor cantidad de gente, y embarcarse en la aventura de hacer que la prensa especializada de videojuegos fuera tan común y aceptada como la del cine, o la de la música. No, eligieron la senda de la diferenciación. Del falso elitismo. Se sumaron a la ola de cobardía de la industria, y se autodenominaron incapaces de ampliar horizontes, de reinventarse.
Con este rechazo abierto por parte de NPD, ya se ha tirado definitivamente de la manta. Si la mayor agencia de datos de EEUU ignora por completo a unas plataformas que conforman una parte muy significativa del conjunto de todos los usuarios de videojuegos en tierras yanquis, entonces es que ya no hay vuelta atrás. Ahora la pelota está en el tejado de los jugadores, de los lectores, de los miembros activos de la comunidad de aficionados.
Nos guste Nintendo o no, de nosotros depende que este circo siga adelante, y que el sector del videojuego más añejo y carca siga en sus trece. Si se le sigue dando crédito a este tipo de acciones, si los jugadores se convierten en peones descerebrados de esta autodestructiva y segregacionista partida de ajedrez, la industria del videojuego perderá una inigualable oportunidad de crecer como medio de comunicación, representación artística, y símbolo cultural en la sociedad. Si el `hardcore gaming´, totalmente desprovisto de su significado original, es hoy sinónimo de rutpura y negación hacia una manera concreta de entender y disfrutar los video juegos, no tiene sentido. Si el `hardcore gaming´ no es más que una forma de injusta xenofobia creativa, entonces el `hardcore gaming´ debe morir.

El videojuego es un regalo, un vehículo fascinante de ideas y emociones, poseedor de características que lo hacen único y, como tal, deberíamos ser los propios jugadores los que nos opongamos a las prácticas industriales y comerciales que no hacen otra cosa que impedir su evolución natural. A mí, personalmente, como jugador, me indigna ver cómo nos separan y marcan cual ganado. Cómo intentan poner barreras, cortar y desviar el cauce de una industria que, o abre sus puertas, o se ahoga.
Y, sinceramente, si el pecado de Nintendo es intentar que todo el mundo juegue a todo tipo de juegos, y destensar la absurda carrera tecnológica que condenaba a gran parte de la industria, entonces llamadme pecador.
Este artículo refleja una opinión personal del autor y Revogamers no tiene por qué compartirla
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