Super Smash Bros Brawl. Impresiones
Primeras luchas con la versión a la venta japonesa. Anticipo de un clásico.
- José Manuel Bringas
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Damas y caballeros, nintenderos todos: hemos jugado al Brawl. Acomodados en un sillón, en una HDTV de 50'' y con cable por componentes en el centro de prensa de Nintendo España, hemos tenido el privilegio de hincarle el diente al juego más esperado por la comunidad de usuarios y lectores Revogamers (ahí lo atestiguan esas 570 páginas entre el hilo oficial y el de destripes). Como por un lado no queremos chafar las sorpresas a quienes han optado por mantener la ilusión y descubrir ellos mismos el juego y por el otro, el juego ya está completamente destripado, estas impresiones se centraran en el aspecto técnico y jugable, sobre todo respecto a su antecesor, el Melee, y sin spoilers.
Lo primero que llama la atención es el cuidado trabajo que se ha hecho en el apartado técnico. La ya famosa canción compuesta por Nobuo Uematsu (Alí Baba, Iglybuff...) acompaña a una cuidada introducción en la que se presentan nuevos y viejos personajes, anunciando desde el primer momento que estamos ante un juego muy especial.

Los menús son muy esquemáticos en su diseño y muy completos en su contenido, aunque es cierto que no los hemos podido disfrutar en profundidad ya que estaban en japonés. Todo destila ese "Wii felling" de formas redondeadas y tonos pastel, muy alejado de la estética psicodélica del Melee. La impaciencia puede con nosotros y decidimos meternos en una batalla a cuatro luchadores. Hay muchos personajes donde elegir, nuevos y antiguos, pero la nostalgia gana y Link se convierte en el primer personaje con el que vamos a luchar. Del puñado de escenarios disponibles nos cautiva el del Reino Champiñónico, con ese regusto a 8 bits que nos pone nostágicos. Todo está preparado, el tiempo de carga es mínimo y enseguida arranca el Reino... ¡un momento! ¡Nos ha salido el nivel 1-2 del Mario! Scroll lateral forzado, saltando tuberías y rompiendo bloques mientras Peach, Bowser y Kirby intentan sacudirnos.
En los primeros compases el control elegido fue el de Wii. A los pocos segundos cogemos el Wavebird. No es que sea malo, pero es que nos cuesta perder las mañas y no nos perdemos nada por jugarlo con control tradicional; el Brawl sigue siendo un juego de la vieja escuela. Primer cambio: es más lento. Los personajes se mueven con más fluidez pero más pesados, lo que se nota sobre todo en los saltos. Acostumbrados a la locura del Melee, éste es más accesible y se controla mejor, aunque se hace raro al principio. La batalla es a 2 minutos y somos derrotados cual novatos por culpa de Peach que, en el momento más inoportuno, se hace con una bola de smash final, nos pone a todos a dormir la mona con petalitos rosas y nos funde de tres "galluflas".

Pero este combate nos sabe a poco y el escenario, aunque grandioso en su concepto, es extremadamente sobrio. Volvemos a la carga en la Hal Abarda y vemos, por fin, de lo que Brawl es capaz. Todo luce de maravilla, la nave moviéndose al fondo es sencillamente espectacular; tanto, que nos sacan una vez del escenario por su culpa. Nota mental: matar a Zelda. Las plataformas aparecen y desaparecen mientras nuestros ataques giratorios siembran el pánico. ¡Otra bola smash! Salen con bastante frecuencia ¿no? ¡No, Samus, NOOOOOOO! Traicionado de nuevo por una mujer. En fin, todo sea por ver el Suit Zero de la cazarrecompensas más famosa del universo Nintendo.
A lo largo de la tarde, lo cierto es que prácticamente en todos los combates aparecieron bolas Smash, así que lejos de ser un elemento poco común, podrán darle la vuelta a casi todos los enfrentamientos, al menos con las opciones de juego establecidas por defecto. Así pues, fuimos dormidos por una princesa, destrozados por un super rayo, acribillados por pistolas de cacahuetes, cocinados por una bola de chicle rosa, aplastados por un Bowser con úlcera sangrante, cortados en cachitos con una espada y atropellados por un tanque futurista, aunque pudimos resarcirnos con el Entrenador Pokémon, un luchador que descubriréis que es sumamente equilibrado gracias a su cambio de estilo con cada Pokémon.
Pero hay muchos más objetos de los aleatorios: rifles y espadas laser, champiñones, bates de béisbol, flores de fuego, orejas de conejo, bombas, estrella de invencibilidad y la estrella de Kirby... No tuvimos la suerte de encontrarnos con objetos nuevos, pero lo seguro es que las batallas seguirán siendo tan divertidas como antes y aún más impredecibles y emocionantes. Ser un experto de este Smash Bros. no supone la victoria automática, ya que como tengamos mala suerte y estemos en la parte equivocada del escenario podemos morder el polvo.
Pero lo que realmente sorprende de este Smash Bros. son los escenarios. Ya he comentado que el de la Nave Hal Abarda es muy espectacular, pero es que el del Pictochat es apoteósico, con plataformas apareciendo de la nada, vientos huracanados que nos empujan y todo con aspecto "cutre". El puente del Twilight Princess es sencillo en su concepto, pero la luz del atardecer y el castillo de Hyrule al fondo son preciosos; hasta el Jinete Moblin acorazado que se pasea para atropellarnos cae simpático. En Ciudad Delfino nos empapamos de veranito y vemos la panorámica de la ciudad más soleada de todo el reino champiñón. La Cúspide (el escenario de los Ice Climbers) es en realidad un Iceberg que se va deslizando por el hielo y que luego cae al agua en el que aparecen osos polares con gafas de sol y corremos el peligro de acabar empalados en unas estalagmitas puestas con muy mala uva. Aunque, sin ninguna duda, el favorito es Destino Final, en el que veremos los mejores gráficos que Wii ha mostrado hasta la fecha. No hay nada, absolutamente nada, comparable a esa puesta de sol sobre el océano en ningún otro juego de Wii.
En cuanto a los escenarios rescatados del anterior Smash poco hay que decir salvo que han sido adaptados ligeramente, sobre todo en la paleta de colores y en algunos modelados, quedando todo más suave y redondo.
También se han hecho ajustes en los luchadores. Bowser, por ejemplo, ha ganado algo de rapidez y cede el título de los pesos pesados al Rey Dedede, que es más lento que un continente a la deriva pero con una fuerza temible. Kirby ha perdido en velocidad, pero gana en contundencia y es más mono que nunca. Link es algo más pesado pero sigue siendo de los mejores equilibrados. Meta Knight es una centella y una gozada de manejar, ya que sus desapariciones y estocadas a la velocidad de la luz dan la sensación de que domina la batalla; sin duda alguna se convertirá en uno de los favoritos. El entrenador Pokémon ya dijimos que es de los más equilibrados, pues posee "forma" lenta y potente (Charizard), forma rápida y media (Squirtle y Bulbasaur) así que si sabemos medir los tempos será un personaje a tener en cuenta.

Se ha balanceado el juego para evitar que haya un personaje desequilibrante y la cantidad de elementos nuevos, tanto de escenarios cambiantes como de nuevos powerups hacen que cada batalla en Brawl sea algo nuevo y un desafío hasta para el más veterano.
Pero aún nos quedaba tiempo para probar la aventura del Emisario Subespacial, la gran apuesta para el jugador solitario de este Super Smash (aunque se puede jugar a dobles). Con cinemáticas aclaratorias libraremos combates tradicionales intercalados con escenarios de vista lateral al más puro estilo beat em'up / plataformas. Las cinemáticas son las mejores que han salido nunca de un estudio de Nintendo, aunque aún están lejos de los grandes maestros de este mundillo (Square-Enix y Blizzard, por ejemplo). No obstante, los tiempos de carga son irrisorios. Estas secuencias sirven para hacer avanzar la historia y para presentarnos a los personajes como Mario y Kirby al principio o Pit, un poco más adelante (Palutena es, sin duda, lo mejor de lo mejor de lo mejor). Las cinemáticas se detienen para permitir la selección de personaje, quedando un efecto espectacular y aun más espectacular es ver el acabado de los niveles de esta aventura.

Sin un solo frame fuera de su sitio todo está lleno de color y unas iluminaciones soberbias. La nubes son de puro algodón y les han otorgado un aspecto perfecto, los enemigos son simpáticos y originales y los jefes de nivel excelentemente diseñados. Ver el Brawl en movimiento es una verdadera gozada, y saber que aún quedan meses para tener la versión PAL es una pequeña decepción con la que tendremos que aprender a vivir. Nintendo Europa aún no tiene fecha y se nos insiste en que aquel 6 de junio es "pura especulación".

Esperamos con ansiedad volver pronto para seguir estudiando a fondo los cambios (en un nuevo reportaje especial) y jugar más en profundidad a este juego que, ya antes de salir a la venta, se ha convertido en un clásico.