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The Legend Of Zelda: Skyward Sword

¿Es The Legend of Zelda: Skyward Sword un juego redondo, sin fisuras? ¿Es este Zelda superior a Ocarina of Time? ¿Es este Zelda el mejor Zelda de todos? ¿Es el juego perfecto? Sigue leyendo para descubrirlo.

The Legend of Zelda: Skyward Sword - Análisis

Este el Zelda de la observación. Es el Zelda de mirar a tu alrededor con detenimiento y pensar en cómo usar el control para dar la estocada optima o la forma correcta de entrar con el escarabajo en un agujero. Es un Zelda no apto para los que tienen prisa y se lanzan en plan berserker a la acción, sino que premia la preparación, el conocimiento y la ejecución limpia del golpe, no el agitar como un imbécil el wiimote delante de la TV. Al principio puede resultar duro, no lo niego, pero después se convierte en, sencillamente, el mejor juego con sensores de movimiento que se ha hecho (y permanecerá así por muchos años) nunca.

Análisis Zelda Skywrd Sword

Los puzles antiguos se reescriben para esta versión y los nuevos se entrelazan con estos de forma admirable. Las mazmorras en sí y el mundo terrestre que las precede forman un continuo, sin fisuras. Un recorrido larguísimo en el que tenemos un puzle, una puerta cerrada o un bloque que empujar cada pocos metros. The Legend of Zelda: Skyward Sword no sólo proporciona esa sensación increíble de triunfo de pasarse una mazmorra o un puzle complicado que tienen todos los Zelda, sino que el sólo hecho de llegar a la mazmorra, incluso de conseguir el objeto que nos permita acceder a la zona previa a la mazmorra, es una victoria en sí mismo. Una grandiosa victoria.

Es un juego increíblemente generoso con el jugador, que se siente todo el tiempo puesto a prueba de forma inteligente. Nunca mirarás un puzle y pensarás: “menuda chorrada, se lo podrían haber ahorrado”. La sensación general mientras avanzas por las zonas, derrotas a los enemigos y llegas a nuevos lugares es la de que el juego está pagando muy caro cada paso que demos en dirección al final. Y cuando estamos llegando al final, llevamos a nuestras espaldas más de veinticinco horas de juego y una decena de Zeldas a nuestras espaldas, cuando saboreamos la última mazmorra y nos creemos que lo hemos visto todo… Entonces es cuando nos regalan el mejor templo que se ha visto jamás en la franquicia. De una sencillez brutal en su planteamiento, pero tan genial que te quedarás varios segundos asimilándolo antes de decidirte a continuar. Y cuando os lo hayáis pasado y os creáis invencibles, preparaos para un momento épico y unos combates increíblemente desafiantes, que os dejarán jadeantes por la intensidad.

Análisis Zelda Skyward Sword