Sin & Punishment: Successor of the Skies
Un digno sucesor con algo menos de dificultad.
- Sergio Figueroa
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El nombre Sin & Punishment no tiene todo el reconocimiento que se merece. Treasure acabó este mata-mata justo cuando Nintendo abandonó la N64, acabando con cualquier posibilidad de que Successor of the Earth fuese recordado por la mayoría como el último gran juego de la consola. No recibió la campaña de lanzamiento merecida, hasta el punto de que ni siquiera llegó a occidente. Pero todo esto lo ha contado mejor mi compañero Pedro Silva en el reportaje El Génesis de Sin & Punishment.
Quien quiera disfrutar de esa joya del pasado, puede hacerlo a través de la Consola Virtual. Y quien quiera mirar al presente, que se prepare porque Treasure ha vuelto a la carga con un producto muy similar al original, acompañado de una función online tan simple como interesante para entender este título. Sin & Punishment: Successor of the Skies es la continuación directa en Wii, retomando el hilo argumental y prácticamente sin modificar la jugabilidad, a excepción de lo que se puede conseguir ahora con el puntero del Wiimote.
Para los novatos, se podría decir que es un juego de naves, pero sin naves. En este ‘shoot'em up' en tercera persona controlas a un personaje que avanza sobre raíles y casi de forma continuada mientras infinidad de enemigos salen desde cualquier parte de la pantalla. El diseño de niveles, una auténtica obra maestra, hace que el siguiente paso sea prácticamente imprevisible. Entre las 8 fases que trae (la 0 es muy cortita, a modo de tutorial, y la 7 es una recopilación a lo Mega Man) hay coherencia argumental, pero son totalmente diferentes entre sí, y no sólo por la temática.

La carátula es reversible, y volteada queda así de expectacular
Cada pantalla es una máquina recreativa que podría funcionar de forma independiente, porque presenta un reto distinto a las demás. Se pueden presentar en forma pasillera con scroll vertical y puertas que bloquean el paso hasta que acabas con todos los enemigos, como un juego en 2D de acción horizontal en la que los malos aparecen por la izquierda y por la derecha, pero también atacando desde el fondo, como un túnel en las profunidades del mar que recorrer a toda velocidad mientras los animales acuáticos tratan de detenerte, como un mundo relativamente abierto en el que girar sobre un eje mientras se destruyen diversas partes de un gran barco o, a la inversa, como una sala enrome en la que el personaje es el centro y tiene que girar y girar para que los enemigos no le tomen la espalda. Piensa en un tipo de mapa que te guste, que seguro que está.
Este trabajo magistral de diseño de escenarios está aderezado con otro derroche no menos destacable de trabajo artístico. El mundo degenerado de ese planeta tierra, uno más entre tantos, queda fielmente reflejado por la combinación entre criaturas vivas deformadas y robots de defensa. También en este caso, durante toda la partida no habrá ningún momento en el que tengas la sensación de que ya has visto antes lo que está delante. Incluso en localizaciones como el mar o el desierto, la inclusión de elementos geográficos o de construcciones, junto a la conducción del
personaje, rompen con una posible monotonía. Los arreglos técnicos y el uso de luces y colores agradan a la vista en todo momento, con el enorme mérito de no sufrir absolutamente ninguna ralentización en la tasa de refresco ya haya 50 o 500 elementos moviéndose en pantalla, explosiones o lo que sea.
La otra característica que hace que este juego sea tremendamente divertido y adictivo es cómo se afronta el combate contra esos enemigos. Sea cual sea el personaje elegido, el armamento se basa en la pistola (con repetición si se deja el botón pulsado), el cañón, que hace disparos infinitos pero requiere tiempo de espera, y los golpes del cuerpo a cuerpo, que también sirven para devolver proyectiles. La diferencia entre Isa (él) y Kachi (ella) está el apuntado, que el de ella es automático, y en el cañón, que el de él es de un solo disparo con una gran onda expansiva y el de ella puede dirigirse a enemigos múltiples, causando un daño menor. Personalmente, prefiero la libertad de Isa, aunque con Kachi es más fácil esquivar sin dejar de hacer blancos.
Todos los modos de control posibles han sido incluidos. El Wiimote con Nunchaku es óptimo y, engranados en la Wii Zapper también se maneja muy bien. Para los
veteranos están los mandos de GameCube y el clásico, en los que se apunta usando el joytick derecho (botón ‘c' de GameCube). La velocidad del puntero es ajustable en estos dos casos, al igual que la sensibilidad en los dos primeros.
Una vez en faena, el objetivo principal es acabar la partida, lo que puede ser una auténtica odisea dada la dificultad del juego, que llega sobre todo debido a la gran cantidad de enemigos y a la pequeña barra de vida. Además, no se sigue la estructura de pantalla y jefe final, sino que hay gran cantidad de jefes intermedios que enriquecen enormemente el título. Incluso llega un momento en que tampoco queda claro si ese bicharraco será o no será el que de acceso a una nueva pantalla. Por otro lado, hay tres niveles de dificultad y, esta vez sí, en el fácil todo el mundo podrá terminarlo. Quizá el difícil, por otra parte, sea un poco menos duro para lo que estábamos acostumbrados. Y, además, se han añadido los continúes infinitos, es decir, que no habrá que empezar desde el principio una y otra vez como en el uno. Aunque el juego es el doble de largo que el primero, una solución para quienes no quieran acabarlo pronto es la de plantearse jugarlo a la antigua. Es decir, que a la quinta vez que muera, de propia volunta, vuelva a empezar desde el principio.

Si un jugador es capaz de dominarlo, Successor of the Skies saca el más difícil todavía, la competición por puntuación. Los puntos se logran matando enemigos, obteniendo medallas y acabando en el menor tiempo posible y con la mayor cantidad de vida posible. De estos cuatro factores, el primero es el importante porque se basa en un sistema de multiplicación. Cuantos más enemigos mates sin recibir un impacto, más vale cada baja, y de este modo se abre la otra variante de juego. No todos los bichos en pantalla son un auténtico peligro, ya que algún son meras comparsas, pero salen en mucha más cantidad. Por tanto, quien quiera hacer muchos puntos, tendrá que dedicarse a matar a los pequeñines en grandes cantidad sin perder el tiempo en matar a los peligrosos, que suelen ser más duros. Este riesgo sólo se puede asumir cuando se tiene mucho dominio sobre la técnica de esquivar o de otro modo acabarás muerto en un instante.
Esta forma de juego gana peso gracias a la gran novedad del título: el ranking online. Ser de los mejores va a estar muy competido porque mucha gente que no acostumbra a usar este sistema se prestará a participar, ya que es cómodo y sencillo. Al terminar la fase, el juego te pregunta si quieres mandar tu resultado al tablón y, si aceptas, conecta automáticamente a la NWC y lo sube en poco más de 10 segundos. Sin mareos ni menús, sin interrupciones ni esperas. Además, hay varios rankings para competir: por país o continente, por personaje, por fase y por nivel de dificultad.
Lo peor de esta segunda parte es el modo multijugador, y no porque sea malo. Un segundo jugador puede acompañar en la partida utilizando tan sólo un Wiimote, ya que no toma el control de ningún personaje; sólo es una pistola. Este modelo otorga demasiada superioridad a la pareja de jugadores, ya que el acompañante es un dios omnipotente, indestructible, que puede disparar siempre sin asumir riesgos. No niego que daremos las gracias cuando haya que salir de algún punto complicado, pero es una ayuda extrema que acaba con la gracia de la mecánica original. Puede ser tentador coger los dos mandos y jugar como un vaquero, a dos manos, dejando que el personaje avance y tratando de defenderle sólo con las pistolas y la espada. Os aseguro que, al menos, la Fase 0 se puede completar así.
Hay quienes intentan ver en Sin & Punishment una historia de lo humano, de la subversión y del interior. Para mi no hay más que una pequeña trama contada mediante escenas breves de vídeo inconexas, creadas con el propio motor de juego, y un puñado de conversaciones entre Isa, Kachi y Nebulox complicadas de enlazar. Lo que sí es verdad es que aportan el momento de respiro para rebajar un poco la tensión de la partida. Las voces llegan esta vez en inglés y también en japonés, con posibilidad de subtitularlas. Y quien quiera entender la trama, no tendrá más remedio que leer el precioso manual que incluye el juego, única forma de enterarse de las motivaciones de cada personaje o de por qué es así ese mundo.
Os acordaréis de Bomberman al luchar contra él
Sucsessor of the Skies puede completarse en una tarde (como muchos otros juegos, dicho sea). En nivel fácil y directo al grano, lo terminé en unas 4 o 5 horas, continuando unas 30 veces. Aumentando la dificultad da más de sí porque habrá que repetir muchas veces algunas partes (6-7 horas en modo normal una primera vez). Sin embargo es tan variado y dinámico que completarlo no importa porque siempre apetece volver a intentarlo y mejorar la puntuación. Este trabajo sobresaliente está perfeccionado al milímetro, deja notar el talento y divierte. Ante tanto shooter facilón y clónico de hoy en día, Sin & Punishment 2 es una estrella de calidad en un cielo muy negro que ningún amante de los juegos de disparos puede dejar pasar. Ah, y quien piense que sólo lo quiere para alquiler porque es corto, que pruebe, porque el mismo día de devolución, acabará comprándolo.
Veredicto
Acción en estado puro y mucha regujabilidad gracias a un diseño de niveles soberbio y a un sistema de puntuación con el que siempre se puede hacer mejor.