El principal problema de los CoD, sobre todo los de los últimos años, es que lejos de aportar algo al género de los shooters, han ido reduciendo elementos, que es lo grave.
Todos los grandes shooters de la historia han ido aportando algo nuevo, diferente. Halo, la increíble IA, o el escudo que se regenera pero la vida no. Half-Life, la narrativa continua que parece desarrollarse de manera independiente al jugador, al contrario que en la inmensa mayoría de los juegos; además de los puzzles complejos de físicas, o la ambientación ultra inmersiva. Battlefield, inauguró el multijugador masivo a mediana y gran escala. Deus Ex, los elementos de RPG. Y como esos, otros tantos.
Pero, ¿qué ha hecho Call of Duty? Los primeros ya eran una especie de engendro a mitad de camino entre Halo y Medal of Honor, pero los sucesivos... lo único que han hecho ha sido reducir elementos para potenciar otros que no tienen absolutamente nada que ver con los videojuegos. Han reducido la dificultad, la recolección de items, la exploración, la estrategia, la racionalización de balas y botiquines... todo se ha convertido en un paseo absurdo plagado de explosiones, y muchos scripts muy chulos en los que parece que haces cosas pero en realidad está todo guiado al dedillo. Todo muy caótico, todo muy guay, pero de juego, poco. Eso sí, que no falte la típica escena cruel para llenar periódicos durante semanas, y la enésima vuelta de tuerca a la más que manida y choricera conspiración política o terrorista a escala mundial.
No hay absolutamente nada en su algoritmo de juego que suponga una novedad, un paso adelante; el caos incontrolable, donde tu supervivencia está decenas de peldaños por encima de la de cualquier bicho viviente del escenario, no es ningún adelanto en ningún sistema de juego, sino una devaluación del juego en sí en pro del falso espectáculo, el fuego de artificio, y el más burdo regocijo gráfico.
¿Son divertidos? No lo pongo en duda. Y aunque a mí personalmente sea un género que no disfrute, entiendo perfectamente que la gente se pueda pasar horas y horas jugando online. Al fin y al cabo, "jugar a la guerra" es el divertimento más clásico y eficiente de la historia de la humanidad. Pero que un juego sea divertido no lo justifica por completo. Dishonored también es divertido, y le da una soberana patada en las pelotas en creatividad a todo lo que ha llevado el nombre de Call of Duty jamás.
Todos los grandes shooters de la historia han ido aportando algo nuevo, diferente. Halo, la increíble IA, o el escudo que se regenera pero la vida no. Half-Life, la narrativa continua que parece desarrollarse de manera independiente al jugador, al contrario que en la inmensa mayoría de los juegos; además de los puzzles complejos de físicas, o la ambientación ultra inmersiva. Battlefield, inauguró el multijugador masivo a mediana y gran escala. Deus Ex, los elementos de RPG. Y como esos, otros tantos.
Pero, ¿qué ha hecho Call of Duty? Los primeros ya eran una especie de engendro a mitad de camino entre Halo y Medal of Honor, pero los sucesivos... lo único que han hecho ha sido reducir elementos para potenciar otros que no tienen absolutamente nada que ver con los videojuegos. Han reducido la dificultad, la recolección de items, la exploración, la estrategia, la racionalización de balas y botiquines... todo se ha convertido en un paseo absurdo plagado de explosiones, y muchos scripts muy chulos en los que parece que haces cosas pero en realidad está todo guiado al dedillo. Todo muy caótico, todo muy guay, pero de juego, poco. Eso sí, que no falte la típica escena cruel para llenar periódicos durante semanas, y la enésima vuelta de tuerca a la más que manida y choricera conspiración política o terrorista a escala mundial.
No hay absolutamente nada en su algoritmo de juego que suponga una novedad, un paso adelante; el caos incontrolable, donde tu supervivencia está decenas de peldaños por encima de la de cualquier bicho viviente del escenario, no es ningún adelanto en ningún sistema de juego, sino una devaluación del juego en sí en pro del falso espectáculo, el fuego de artificio, y el más burdo regocijo gráfico.
¿Son divertidos? No lo pongo en duda. Y aunque a mí personalmente sea un género que no disfrute, entiendo perfectamente que la gente se pueda pasar horas y horas jugando online. Al fin y al cabo, "jugar a la guerra" es el divertimento más clásico y eficiente de la historia de la humanidad. Pero que un juego sea divertido no lo justifica por completo. Dishonored también es divertido, y le da una soberana patada en las pelotas en creatividad a todo lo que ha llevado el nombre de Call of Duty jamás.