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Monster Lab

Backbone y Eidos Interactive nos invitan a sumergirnos en el hilarante mundo de la ciencia loca donde todo tipo de aberraciones imaginables se dan cita para uno de los mayores entretenimientos que puede ofrecer el mundo de los videojuegos: repartir sopapos.

Por todos es sabido que, en el ciclo de vida de Wii, muchos se han subido al carro de lo fácil a la hora de desarrollar juegos. Ciertamente, casi todos los títulos usan el sensor del Wiimando para alguna cosa, aunque sea como puntero, o para realizar algunas acciones básicas que podrían desempeñar otros botones; por no hablar, claro está, de explotar el potencial de la máquina en lo que a nivel técnico se refiere. Afortunadamente también sabemos que de vez en cuando algunas desarrolladoras ven a Wii como algo más que una máquina para hacer dinero, y ven en sus características específicas la vía perfecta para crear un producto original y fresco. Por ese camino es por el que parece que Backbone Studios y Eidos Interactive han Monster Labquerido ir con este Monster Lab, un título donde se intentan aunar las bondades que puede ofrecer Wii sin necesidad de caer en tópicos jugables.

Así pues, bienvenidos al Castillo de la Ciencia Loca, lugar de inicio de nuestra peculiar aventura, donde conoceremos al maestro de la ciencia mecánica, el Profesor Sinfusibles, que en ese mismo momento se encuentra con un pequeño problema. Una legión de monstruos está asolando el vecino Condado Adoquinado, y su alcalde, el señor Neidervoten, ha llamado al castillo pidiendo ayuda para solucionar la situación. Pero el profesor Sinfusibles anda algo ocupado, así que nos prestará una de sus creaciones para limpiar el condado de escoria, y de paso, introducirnos en la mecánica de los combates entre monstruos, el pilar principal del juego. Tras esta pequeña misión nos adentraremos en una trama en la que hordas de aberraciones contranatura creadas por el malvado Barón Marti inundarán diferentes localizaciones en las cuales tendremos mucho que luchar y explorar para tener el mejor monstruo de todos y así acabar con esta amenaza.

 

Monster Lab

 

La mecánica de juego que ofrece Monster Lab es bastante sencilla al contrario de lo que la gente pueda pensar; y aun así consigue ser bastante satisfactoria. La exploración de las diferentes localizaciones se llevará a cabo mediante un mapa por el cual nos moveremos como si de un tablero al más puro estilo Mario Party se tratara. Por este tablero deambularán monstruos que, en el caso de que se nos cruzaran en el camino, nos atacarán. Además, encontraremos diferentes pruebas Monster Labdiseminadas a lo largo de todo el escenario en las cuáles podremos conseguir ingredientes y objetos con los que crear partes para nuestras futuras abominaciones.

Las luchas tienen lugar mediante el clásico sistema de turnos, y es aquí donde Monster Lab ofrece un amplio abanico de posibilidades. Cada monstruo estará dividido en 5 partes, a saber: cabeza, torso, brazo izquierdo, brazo derecho y piernas. Si logramos destruir el torso de la criatura, habremos ganado (obviamente, si destruyen el de la nuestra, nos mandarán a criar malvas). A su vez, estas partes pueden estar formadas por lo que podríamos denominar la tríada de las ciencias: mecánica, biología y alquimia. Las partes mecánicas son fuertes contra las biológicas, éstas contra las alquímicas, que a su vez, son efectivas contra las mecánicas. Esta sencilla idea da al título una enorme profundidad, puesto que aunque nos encontraremos con una gran cantidad de monstruos con partes que sabremos identificar casi al momento, será muy rara la vez que nos enfrentemos a dos iguales dentro del juego.

Podremos tener un monstruo con piernas de barro, brazos con motosierras incorporadas o con cañones laser, un torso escamoso como el de un gigantesco reptil y una cabeza con forma de radiador. Además de darle un toque muy vistoso a los enfrentamientos, también les otorga un componente estratégico, donde tendremos que elegir con qué parte atacar a nuestro contrincante y dónde, para desarmarlo lo más rápidamente posible. Al final de cada enfrentamiento, lo más probable es que alguna parte de nuestro robot haya quedado dañada, con lo que se nos dará la posibilidad de repararlo mediante un minijuego en el que tendremos que agitar el Wiimando para recargar la energía perdida de cada una de las extremidades.

Monster LabEn general las batallas se hacen amenas, si bien es cierto que, sobre todo en un principio, pueden resultar demasiado fáciles, quitando esa sensación de reto y pudiendo parecer monótono incluso. Pero una vez jugadas unas pocas horas, y desbloqueadas todas las ciencias para poder construir monstruos variados y diferentes, el juego gana muchos enteros. Y es que otra de las grandes bazas que tiene Monster Lab es la enorme cantidad de minijuegos que implican todo el proceso de creación de un monstruo, desde la obtención de ingredientes, hasta la elaboración de cada parte del bichejo en cuestión. En total dispondremos de 22 pruebas diferentes en las que tendremos que utilizar el mando de nuestra Wii de diversos modos posibles. Como ejemplo, para excavar en busca de un tesoro, tendremos que mover el mando de izquierda a derecha para sacar la arena, y arriba y abajo para romper las calaveras que nos entorpezcan nuestra excavación; sin embargo, para crear una cabeza biológica, tendremos que encestar cerebros en una cabeza de monstruo, calculando la fuerza con la que agitamos el mando para ser lo más precisos posible.

Por si esto fuera poco, cuando el juego empiece a parecernos monótono siempre podremos disputar batallas online con amigos que previamente hayamos agregado a través de códigos amigo. Esto suma un plus a los enfrentamientos, ya que si bien el juego en el modo historia nos presenta adversarios que por lo general se defienden Monster Labbastante bien, la creatividad de una persona real de carne y hueso puede dar lugar a combates mucho más duros, imprevisibles, y contra monstruos mejor diseñados.

Todo ello presentado con unos gráficos sólidos, coloridos, y un diseño artístico que a un servidor le ha llevado a pensar a la vez en dos cosas: Tim Burton y Monkey Island. El primero por lo tétrico de la ambientación, que en ocasiones recuerda a películas como Bitelchus; el segundo por el humor absurdo que destila el título en general (si bien no llega a los niveles de la obra de Ron Gilbert), y por el diseño de objetos e ingredientes en general, muy en la tónica de aquellos que aparecían hace ya más de 15 años en aquellas míticas aventuras gráficas. También es cierto que, debido al planteamiento del juego, sólo veremos hasta qué punto se han esmerado gráficamente los chicos de Backbone en las batallas, donde podremos contemplar criaturas muy bien recreadas, con unas texturas por lo general nítidas, y un sinfín de efectos de luces y de partículas muy logrados.

Monster Lab

En cuanto al apartado sonoro, cabe destacar que Monster Lab viene traducido y doblado a nuestro idioma, lo cuál es un punto a favor, ya que a parte de que pocas veces nos vienen juegos doblados a Wii, el de este título en concreto es notable. Las melodías acompañan en todo momento, y si bien se podría decir que no hay ningún tema de mención especial, también es cierto que las composiciones y los efectos de sonido no nos harán bajar el volumen de la tele.

En definitiva, Monster Lab es una apuesta divertida, diferente, fresca, y bien trabajada. Tiene sus fallos, desde luego, como que se hubiera agradecido más un entorno tridimensional que un tablero por el cuál moverse, que los minijuegos de crear piezas se pueden hacer repetitivos, que podría haber existido un modo multijugador local o que en un principio puede hacerse monótono. Pero si se le da unas pocas horas de juego, descubriremos una trama bastante cómica e interesante, una linea de dificultad que poco a poco va ofreciendo retos, y un sistema de creación de criaturas que después hará las delicias de los aficionados a los combates por turnos que busquen algo diferente.

8 Nota de Revogamers

Veredicto

Una apuesta original y entretenida que tras unas horas, y junto con su modo online, atrapará a los que disfruten de los combates por turnos.

Escrito por José Luis Villalobos

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