Samba de Amigo
Con la noche de Halloween reciente, con las puertas del mundo de los muertos a punto de abrirse y cubrir el mundo de redivivos, llega a nosotros un título desde la tumba (entiéndase tumba por Dreamcast).
- José Manuel Bringas
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Samba de Amigo, también llamado juguemos a tocar las maracas, parecía que hubiese sido concebido para ser jugado en Wii. Sin necesidad de ningún tipo de accesorio, salvo el Nunchuk, y con una selección de melodías que hubiera hecho a la misma Celia Cruz exclamar aquello de “¡Asucar!”, Samba de Amigo es una apuesta para las reuniones de amigos.
Visualmente el juego no ha variado apenas. Dibujos animados llenos de color caribeño y animaciones y expresiones caricaturescas. Nuestro Mii estará por ahí en medio, vestido para la ocasión, acompañando a Amigo (el mono con sombrero mexicano y maracas) y bailando y 'maraqueando' como el que más.
La selección de las canciones es muy apropiada. Mucho pachangueo, rumbita, salsa, mambo e incluso alguna pieza suelta de Rythm&Blues ligeramente adaptada. Mambo Number 5, Volare, Livin’ la Vida Loca, el Aserejé e incluso el Borriquito como tú, de Peret (¡Viva la rumba catalana!)… Todo son versiones, ninguna original, salvo el Mexican Flyer (el tema de Space Channel que tocaremos junto a la misma Ulala), pero cumplen perfectamente su función, incluso sonreiremos ante la retumbante voz gitana en alguna de las piezas (el mismo Volare). Son todo piezas conocidas y, si no, se pegan muy rápidamente, así que bastan un par de reproducciones para quedarnos con la melodía y ajustar el ritmo del meneillo.
¡Ay, el meneillo! Lamentablemente, Samba de Amigo peca de un defecto bastante acusado, y es la imprecisión de los controles. Existe la opción de calibrar los mandos, e incluso jugar con dos Wiimotes, en vez de con el Nunchuk, pero aún así existen muchos fallos en este aspecto. Un ligero lag a la hora de detectar la posición del mando e imprecisiones para detectar esa misma posición.
En Samba de Amigo deberemos agitar los mandos después de colocarlos en una determinada posición. Tendremos seis posibles: dos arriba, dos al medio y dos abajo, distribuidas a izquierda y derecha a partes iguales. Esferas de colores surgirán del centro hacia una de esas posiciones y tendremos que agitar cuando la bola llegue a su destino. También están las llamadas poses, en la que tendremos que mover los mandos en la posición que se nos indique unos segundos y los bailes, en los que moveremos los mandos en un recorrido, también indicado por un monigote.
El problema surge cuando el mando que tendría que estar arriba a la derecha, se queda a la derecha, o cuando el cursor está bien colocado, agitas, y no pasa nada. En los primeros niveles no pasa nada, ya que hay mucho tiempo de reacción y no se usan todas las posiciones de las maracas, pero a medida que avancemos y salgan más y más bolas, de dos en dos y en direcciones opuestas, es un grave problema.
Otro elemento que no termina de convencer es la forma de superar las canciones. Lo haremos siempre y cuando alcancemos una puntuación de C (siendo A lo mejor y E lo peor). Pero esta letra se calcula en función del número de notas seguidas que hemos podido acertar. Así, si llevamos una puntuación A y la pifiamos en los últimos segundos, podemos ver cómo bajamos a una D y suspender una canción con un 94% de notas acertadas en el nivel extremo (caso real y documentado en carne del analista). Es una forma de premiar la mejora puntual, en el último momento, y superar la canción, en vez de una constancia a lo largo de toda la pieza.
De todas formas, hay que advertir que el juego no es excesivamente difícil y el máximo problema al que tendremos que enfrentarnos es la mencionada imprecisión de los controles.
De modos de juego, Samba de Amigo va servido. Solos podemos hacernos el modo Carrera, con cuatro niveles de dificultad y cuarenta y ocho elementos desbloqueables: melodías, soniquete de las maracas y la fanfarria cuando acertemos en una pose. También podemos jugar una sola canción, ponerla en dificultad aleatoria, jugar contra la CPU, probar el modo Supervivencia (este es desbloqueable en el modo Carrera) un Modo Online (con códigos de amigo) o probar suerte con minijuegos, entre los que cabe destacar un curioso volley playa y un 'memory' musical, pero por curiosos. La verdad es que los minijuegos tampoco son demasiado buenos y los dejaremos de lado en pro del multijugador.
Aquí es donde resalta más Samba de Amigo juntándose con tus amigos y competir por quién lo hace mejor, hacer un test de compatibilidad, modo versus normal y corriente. Es divertido, si somos capaces de obviar el control limitado, y genial cuando se trata de adoptar las posturitas y los bailoteos. Os descubriréis cantando las canciones y, cuando le cojáis más práctica, meneando las caderas.
Samba de Amigo es un juego muy entretenido, con una selección musical muy bien escogida, con muchísimo carisma y modos de juego, pero que queda eclipsado por sus problemas de control. Una verdadera pena.
Veredicto
Es divertido y alegre, más para jugar acompañado que sólo. Desgraciadamente el control es impreciso y nos deja vendidos en más de una ocasión.
