70 horas, 62 templos, petadisimo de rupias, un caballo gigante al que he llamado Sansón... y preguntándome donde están las fuentes de las hadas (sólo he abierto la de Kakariko) y los otros 58 templos (al menos, a simple vista no queda ninguno).
No me puedo creer lo que voy a decir después de setenta horas, pero... que no se acabe nunca este juego. Es una gozada, siempre hay algo que hacer, el factor sorpresa no se pierde nunca, es un gustazo coger el mando y vagar a lo que surja.
No me puedo creer lo que voy a decir después de setenta horas, pero... que no se acabe nunca este juego. Es una gozada, siempre hay algo que hacer, el factor sorpresa no se pierde nunca, es un gustazo coger el mando y vagar a lo que surja.
