Admiro a los desarrolladores honestos que se esfuerzan, que luchan durante todo el desarrollo para poder llevar a buen cauce (o al menos intentarlo) el proyecto con el que sueñan. Los admiro aunque el producto resultante no sea del todo perfecto o incluso sea mediocre, aunque hayan tenido que eliminar contenido por falta de tiempo, aunque hayan tenido que sacar su juego con bugs porque simplemente no les queda más dinero para seguir con la producción. Los admiro porque, al final del día, podrán sentirse algo decepcionados con el resultado o con el recibimiento del público, pero nunca pensarán que "es mejor que nada"; porque el buen desarrollador, el desarrollador honesto, sabe que lo ha dado todo por su proyecto y que alguien encontrará un valor en su esfuerzo y dedicación, un valor que aporta algo al consumidor, un valor que no puede ni compararse con la "nada" pues dicha comparación resultaría insultante tanto para el creativo como para el comprador.
Con estas palabras Inafune ha muerto, para mi, como creativo (si alguna vez lo fue) y se ha convertido en un hombre de negocios, un simple mercader que solo le preocupa vender un producto pero que no lo aprecia como algo más profundo, porque nunca ha significado nada para él y, por eso, es mejor que nada.
Con estas palabras Inafune ha muerto, para mi, como creativo (si alguna vez lo fue) y se ha convertido en un hombre de negocios, un simple mercader que solo le preocupa vender un producto pero que no lo aprecia como algo más profundo, porque nunca ha significado nada para él y, por eso, es mejor que nada.