¡¡¡Diossss, las 18:00, por fin puedo hablar!!!
Pues qué decir, que tras jugar más de una hora con David a cooperativo nos tuvo que echar el de Nintendo de allí con una escoba porque estábamos pegados al mando, yo al Gamepad y él al Pro que le tiene enamoraíto.
Primero, confirmar el repunte gráfico que se aprecia en los vídeos. El juego se ve ahora como debe, con ese toque de trabajo bien hecho que tanto nos enamoró en el Galaxy. La diferencia es el estilo artístico porque aquí todo es mucho más vivo, pero ya se han encontrado formas muy graciosas de hacerle el contraste.
Segundo, jodo con la cantidad de contenido nuevo que le han metido. Es un Mario de plataformas y la jugabilidad es bastante clásica, no tiene ese carácter innovador que tuvo el Galaxy, pero sin embargo tiene multitud de pequeños detalles que van desde muchos más enemigos por pantalla y muy variados a todos esos trajes que te hacen estar en continuo cambio, en cotinua evolución durante la partida.
Tercero, al hilo de esto, estamos ante un heredero de Mario 64, no de Galaxy. El diseño de niveles proviene completamente del de Mario 64 o al menos esa es mi opinión tras haber jugado unas 20 pantallas. La diferencia está en que aquellas eran menos y más elaboradas porque había que revisitarlas y estas son más sencillas porque son de un solo viaje. Esto lo desarrollo más en mi artículo para IGN.
Cuarto, engancha la música. La de los New Super me había parecido bastante aburrida y creo que ha vuelto a subir el nivle.
Y quinto, no veas el pique que pillamos al final con la tontería de los puntos y de la coronita. Es una chorrada, el objetivo es llegar a la bandera, pero con aquello de sacar más puntos y llegar primero a poner el careto en el banderín se crea cierta tensión.
Hala.