No podría estar más tristemente de acuerdo con el artículo, sobre todo en eso de que, más allá de enseñar a jugar, te hacían encariñarte aún más con el juego. Joder, si acababas de parar, echabas un ojo al manual y ya querías volver a agarrar el mando. Y el olor, joder, ¿qué ha sido del olor? ¡¿Es que nadie va a pensar en el olor?!
Me duele ver que, como tantas otras cosas buenas, acaban convirtiéndose en un producto para nostálgicos. Por mucho manual digital o guías que ayud-enlentecen el juego, abrir la caja y encontrar solo el disco provoca vacío. Falta algo, sí. Cabrones, esta evolución no la comparto.
Me duele ver que, como tantas otras cosas buenas, acaban convirtiéndose en un producto para nostálgicos. Por mucho manual digital o guías que ayud-enlentecen el juego, abrir la caja y encontrar solo el disco provoca vacío. Falta algo, sí. Cabrones, esta evolución no la comparto.