Sentaos, niños, que os voy a explicar una historia repleta de alianzas, traiciones, sangre y mucho sexo.
EA no es una empresa interesada en competir con editoras. No es una empresa enfocada a ganar dinero como Ubi o Activision. La lucha de EA es por El Poder, ellos ven este mundillo como los Masters del Universo, o algo así. Veréis que se enfrascan en asuntos que les pueden hacer perder millones, pero que les sirve para eliminar competidores, absorberlos y destruirlos, o directamente tener control sobre cosas que no lo tenían, o que incluso no deberían tener jamás. Esa es su filosofía de empresa.
La guerra por El Poder empezó contra Nintendo hace 25 años, y dura hasta nuestros días. Todo empezó después del crack de los '80, la industria del videojuego se había volatilizado cuando, de la noche a la mañana, aparece Nintendo y se hace con un 95% de la cuota de mercado. Los implacables japoneses aprovecharon la situación para imponer abusivos royalties, reservarse la publicación de los juegos third en función de sus intereses, e incluso no distribuir sus productos a las tiendas que osaban vender máquinas o juegos que no eran de su agrado.
EA, la empresa americana superviviente de más éxito, estaba destinada a liderar la resurrección del videojuego. No podían tolerar que los mangonearan así, y se asociaron con la recién nacida Sega. Pagaban menos royalties y podían sacar juegos sin trabas, y eso hicieron. SNES recibió un número significativamente inferior de juegos de EA que Mega Drive, que encima su versión era claramente superior.
Pero eso no era suficiente para EA. ¿Y si podían barrer a esos molestos japoneses? ¿Y si ELLOS por fin pudieran liderar el mercado del videojuego e imponer sus propias condiciones a los demás? Así nació 3DO, una mierda de consola como un templo que se promocionó en base a sus especificaciones técnicas superiores.
Resignados a depender de los demás, Sony les abrió una nueva puerta: una consola que dependía exclusivamente de los juegos third party. Una consola frágil, dependiente, incapaz de mantenerse por sí sola. El vuelco fue brutal, absoluto apoyo a PS, marginación de Nintendo y abandono de Sega en una cuneta cualquiera.
Por fin ellos tenían voz, por fin alguien les escuchaba. Todo mejoró con la entrada de MS, tan dependientes como Sony, pero con aún menor capacidad de movimiento y hablando su mismo idioma. Sólo quedaba saltar del barco de GC y enterrar para siempre a Nintendo.
Pero Nintendo aguantó la tormenta y en el fondo del hoyo encontró una mina de diamantes. Y así llegamos a nuestros días, el último capítulo de esta terrorífica historia ya lo ha dejado Kono unos posts más arriba. ¿Y dónde está el sexo?, os estaréis preguntando algunos. Pues que llevan 25 años dándose por ahí la una a la otra.
EA no es una empresa interesada en competir con editoras. No es una empresa enfocada a ganar dinero como Ubi o Activision. La lucha de EA es por El Poder, ellos ven este mundillo como los Masters del Universo, o algo así. Veréis que se enfrascan en asuntos que les pueden hacer perder millones, pero que les sirve para eliminar competidores, absorberlos y destruirlos, o directamente tener control sobre cosas que no lo tenían, o que incluso no deberían tener jamás. Esa es su filosofía de empresa.
La guerra por El Poder empezó contra Nintendo hace 25 años, y dura hasta nuestros días. Todo empezó después del crack de los '80, la industria del videojuego se había volatilizado cuando, de la noche a la mañana, aparece Nintendo y se hace con un 95% de la cuota de mercado. Los implacables japoneses aprovecharon la situación para imponer abusivos royalties, reservarse la publicación de los juegos third en función de sus intereses, e incluso no distribuir sus productos a las tiendas que osaban vender máquinas o juegos que no eran de su agrado.
EA, la empresa americana superviviente de más éxito, estaba destinada a liderar la resurrección del videojuego. No podían tolerar que los mangonearan así, y se asociaron con la recién nacida Sega. Pagaban menos royalties y podían sacar juegos sin trabas, y eso hicieron. SNES recibió un número significativamente inferior de juegos de EA que Mega Drive, que encima su versión era claramente superior.
Pero eso no era suficiente para EA. ¿Y si podían barrer a esos molestos japoneses? ¿Y si ELLOS por fin pudieran liderar el mercado del videojuego e imponer sus propias condiciones a los demás? Así nació 3DO, una mierda de consola como un templo que se promocionó en base a sus especificaciones técnicas superiores.
Resignados a depender de los demás, Sony les abrió una nueva puerta: una consola que dependía exclusivamente de los juegos third party. Una consola frágil, dependiente, incapaz de mantenerse por sí sola. El vuelco fue brutal, absoluto apoyo a PS, marginación de Nintendo y abandono de Sega en una cuneta cualquiera.
Por fin ellos tenían voz, por fin alguien les escuchaba. Todo mejoró con la entrada de MS, tan dependientes como Sony, pero con aún menor capacidad de movimiento y hablando su mismo idioma. Sólo quedaba saltar del barco de GC y enterrar para siempre a Nintendo.
Pero Nintendo aguantó la tormenta y en el fondo del hoyo encontró una mina de diamantes. Y así llegamos a nuestros días, el último capítulo de esta terrorífica historia ya lo ha dejado Kono unos posts más arriba. ¿Y dónde está el sexo?, os estaréis preguntando algunos. Pues que llevan 25 años dándose por ahí la una a la otra.

