Música y videojuegos: El color musical de Epic Mickey...
...O cómo James Dooley consigue fusionar el pasado y el presente de Disney en el juego de Junction Point.
- Arturo Albero
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Seguro que a más de uno el anuncio de los dos próximos Epic Mickey que llegarán a Wii y a Nintendo 3DS le ha hecho desempolvar el original, que aterrizó en estas tierras hace más de un año. En mi caso, he recordado la fantástica banda sonora que compuso James Dooley para la ocasión y la gran habilidad y acierto que tuvo para plasmar en su obra el color orquestal del universo Disney, sin renunciar a ser original y, por ello, he decidido compartir con vosotros unos pequeños análisis sobre la banda sonora en general y algunos cortes en particular para cobrar así conciencia de ello.
El pasado y el presente de Disney se dan la mano
James Dooley no es un compositor cualquiera, se trata de una figura incipiente en la industria de la música de películas. Estudió en Nueva York, siendo alguno de sus maestros compositores de los temas más antiguos de los cortos de Mickey Mouse. Luego, se movió a Hollywood para trabajar con Hans Zimmer, Christopher Young y otros tantos compositores de cine que dejaron en él su huella característica. Ha participado en las bandas sonoras de las películas de Piratas del Caribe, El Código Da Vinci, los juegos Infamous, SOCOM, etc.
Experiencia no le faltaba cuando empezó a componer para Warren Spector y Disney y, sin embargo, no dudó en pasarse horas encerrado junto al excelente y privilegiado material musical que la compañía del ratón le cedió para su trabajo. Se vio una y otra vez todas las películas y cortos que pudo, partitura en mano, para poder captar así toda la esencia y el lenguaje de las bandas sonoras de las películas de Disney. Descubrió el sentimiento aventurero de antaño y se emocionó con las bandas sonoras más modernas. Al final, consiguió aderezar su música con la magia del universo Disney y plasmarla en el videojuego de manera magistral.
Sensaciones encontradas
Sin embargo, todo tiene sus problemas. En el caso de la banda sonora de Epic Mickey, hay que decir que llega a saturar, principalmente por dos motivos. El primero es la marca Hollywoodiense de los cortes de acción. Es inevitable que suene a Hans Zimmer, el absoluto referente en el campo, pero eso no impide que acaben volviéndose agobiantes este tipo de temas ya que precisamente se basan en generar estrés mediante repeticiones rítmicas cortantes y acusadas.
El otro gran problema es fácil de ilustrar con el siguiente símil: la comida agridulce está muy buena y tiene un sabor sorprendente pero, si la comes todo el tiempo, acaba saturando. A la música de Epic Mickey le pasa lo mismo. Combina a partes iguales lo nostálgico y lo macabro. No en vano, en el juego el universo de los personajes abandonados Disney está a punto de ser aniquilado por una extraña mancha de tinta que el propio Mickey, por accidente, ha creado. Todo nos hace recordar al pasado con una sonrisa, pero a la vez nos hace sentir miedo y tensión porque el mundo se está desmoronando. Y esta combinación de sensaciones encontradas hace que, finalmente, la banda sonora de Epic Mickey resulte cargante a la larga. Y, a pesar de todo, sigue siendo un trabajo de una calidad fuera de toda duda que nadie debería dejar de escuchar.
En el presente artículo, continuando en la línea de lo que ya se hizo en el equivalente de The Last Story, vamos a hablar de tres cortes de la banda sonora del juego centrándonos en su instrumentación, así como en algunos aspectos de la forma musical. ¿Por qué suena tan misterioso? ¿Y tan juguetón? A pesar de que se abordan los temas en mayor profundidad de lo habitual en una revista de videojuegos, cualquiera puede leerlos y comprenderlos a la perfección. Simplemente son una descripción detallada de lo que se escucha con la finalidad de que tomar conciencia de ello y disfrutar, así, más todavía de cada nueva obra que escuchemos.
Epic Mickey's Theme
A grandes rasgos, el tema central de Epic Mickey está compuesto siguiendo una forma ternaria (es decir, primero una parte A, luego una parte B y finalmente repitiendo la parte A), presentando la idea principal al principio y al final, siendo la parte central un segmento contrastante. Empiezan las cuerdas creando la atmósfera adecuada para que los metales canten la melodía que nos acompañará todo el juego. Las cuerdas completan la frase y pronto aparece el clarinete, con pequeñas llamadas. Es bastante sorprendente la importancia que tiene el clarinete durante todo el juego. Después se repite la dualidad metales-clarinete y en el segundo 55 aparece la parte central, mucho más oscura. En esta parte se refleja la decadencia del mundo de Epic Mickey. ¿Cómo se consigue? Mediante la combinación de, primero cuerdas graves y luego metales graves, la parte central nos absorbe en una atmósfera oscura y llena de tensión. Hay una aventura que superar. Después, el discurso se disuelve y vuelve a presentarnos el tema, pero bastante variado.
¿Qué podemos decir de él? Para empezar, casi todos los instrumentos son digitales lo que queda patente sobre todo en los metales. James Dooley tuvo acceso al material musical de Disney y vio durante semanas todas las películas que pudo, partitura en mano. Esto le sirvió para amoldar su orquestación al universo de Disney. Descubrió que las películas más antiguas, antes de que Alan Menken conquistara la música de la compañía, eran mucho más aventureras. En cierta medida, la sonoridad que busca es precisamente ésa y, por ello, los metales tienen tanta presencia. El clarinete le sirve como elemento de unión de toda la banda sonora y su timbre (forma de sonar) juguetona le da personalidad de dibujo animado al discurso. Así pues, realmente el tema de Epic Mickey combina la sonoridad Disney con la tragedia requerida para un ambiente en el que el mundo está a punto de ser borrado y olvidado. Nostalgia y felicidad a partes iguales. La perfecta definición del juego.
Se nota que detrás de este tema en particular, y de toda la banda sonora en general, hay un gran trabajo de estudio del repertorio de las películas y cortos de Disney desde el principio de los tiempos y se deja notar en cada acorde que escuchamos.

Oswald's Theme
Uno de los temas más significativos y de mejor calidad de Epic Mickey es el de Oswald, la antigua mascota del dibujante, caída en el olvido durante muchos años por culpa de un asunto de derechos y rescatada magistralmente por Warren Spector. Es uno de los personajes principales y su tema, que comparte ciertas características con el de Mickey, es uno de los que más variaciones recibirá a lo largo de desarrollo del juego.
El núcleo central es una simple frase musical de 8 compases, detallada en forma de partitura general para que aquellos que sepáis tocar la podáis interpretar en vuestras casas, construida bajo los principios de la simple pero efectiva forma BAR. Dicha forma consiste en presentar una idea, llamada de forma esquemática como A, repetirla y luego presentar una diferente (o derivada), denominada B. Así, al final nos queda AAB. En este caso, la longitud de A es de 2 compases y la de B de 4, quedando todo perfectamente cuadrado a los 8 resultantes. Es una de las formas más antiguas y más comunes en la construcción de frases y es muy efectiva, como James Dooley nos demuestra.
Después de una breve introducción por las cuerdas en pizzicato, escuchamos por primera vez la frase, en la tonalidad de Do mayor, a cargo del piano. La repite el clarinete y, si os fijáis bien, cuando va a empezar la sección B, aparece el piano para acompañarle y de paso reforzar la variación. Luego se vuelve a repetir la frase, pero esta vez con un carácter festivo e instrumentado para banda en lugar de orquesta. El instrumento que toca las partes A vuelve a ser el clarinete, aunque empleando un timbre más callejero y lúdico-festivo. La parte B es interpretada por el tutti de la banda (es decir, por todos los instrumentos de ésta).

A continuación, empleando las mismas ideas temáticas, pero en Do menor, escuchamos una especie de interludio que abandona el esquema de la frase inicial para crear así contraste. Esta parte es mucho más tensa y, a su vez, está dividida en dos. Primero empieza con las cuerdas, con el tema en los violines y la lira, y un interesante contrapunto de los violonchelos; después repite en fuerte y cambiando el contrapunto del chelo por un bajo rítmico muy interesante que me hace pensar en los grandes maestros rusos de finales del s. XIX y principios del s. XX. Finalmente, acaba deshaciéndose en trémolos de los violines diluyendo así la tensión y creando una atmósfera efímera pero sugestiva.
Por último, vuelve a la frase principal, de una forma mucho más relajada. Esta vez es la flauta, acompañada de las cuerdas quien, seguida por el violonchelo, nos presenta las partes A. Y en lugar de hacer la forma BAR, se queda repitiendo las partes A hasta el final, para acentuar así la sensación de reposo buscada. ¿Por qué usa primero la flauta y luego el violonchelo? Para empezar, la música cuando busca el reposo tiene una tendencia natural descendente por ello, cuando se comienza una frase que debe acabar en la calma más absoluta, lo ideal es ir desde lo agudo (flauta) hasta lo grave. Por otro lado, la flauta es un instrumento de viento, lo cual contrasta con el violonchelo, que es de cuerda. El timbre de este último es mucho más denso y profundo, por lo que es ideal para reafirmar el final. Por lo tanto, la combinación instrumental no es fruto de la casualidad o el capricho, sino una forma muy estudiada de llevarnos de la tensión del interludio hasta la calma del final de la forma más satisfactoria posible.
Dark Beauty Castle
¿Sabías que la canción de la bella durmiente es en realidad parte del ballet sobre el mismo cuento que compuso Chaikovski? Walt Disney era un gran seguidor de la música clásica Europea y aprovechaba cualquier oportunidad para hacer que sus creaciones se movieran al son de ésta. Fantasía es uno de los mejores ejemplos para ilustrar esta pasión donde la obra “Aprendiz de brujo” de Paul Dukas está tan magistralmente adaptada que casi todo el mundo la conoce con el nombre de la película y no por el original.
James Dooley, lejos de querer hacer una revisión del clásico de Chaikovski, decide tomar el tema y emplearlo a modo de cita, como elemento sorprendente para que sepas que realmente estás en el castillo de la bella durmiente, pero en una versión un tanto macabra.
Para crear este ambiente, James Dooley emplea principalmente a las cuerdas y a la lira marcando la famosa melodía de Chaikovski. También se puede apreciar a un coro de voces blancas cantar y como poco a poco se suman todos los instrumentos de la orquesta. La percusión es muy importante y las láminas (como el xilófono) dibujan ásperas y tensivas disonancias, preparándonos para la explosión orquestal. Después vuelve a aparecer, en la lira y reforzada por el coro, la cita a la Bella Durmiente. Volvemos a observar la importancia capital del clarinete, como hemos podido observar ya a lo largo de los tres cortes seleccionados en el artículo.
En el minuto 2 pasamos al tema del castillo cuando hay combates de por medio. Aquí se nota que James Dooley pertenece a la escuela moderna de compositores Hollywoodienses. El ritmo empleado por las cuerdas nos transmite la tensión de las películas de acción moderna. Se basa, como comentamos al principio, en una estresante, cortante y acusada repetición rítmica. También se pueden escuchar timbales y al piano en su registro más grave marcando el ritmo de forma muy contundente. La caja también aparece y los metales con sordina, en general, nos transportan hacia esa gran subida, siempre potenciados por el ya mencionado ritmo de las cuerdas.
No es el mejor tema de la banda sonora pero, desde luego, sorprende mucho la primera vez que se escucha, sobre todo por la cita a la melodía original de Chaikovski. Es uno de los primeros temas que se escuchan durante el juego y es, realmente, lo que se puede esperar de un tema primero macabro y luego de acción en el ambiente de la música de Hollywood en general y de aquellos que han trabajado con Hans Zimmer en particular. Simple, pero efectivo.
Conclusiones
Aquí termina nuestro breve recorrido por la fantástica banda sonora de Epic Mickey que, además, nos recuerda que sus secuelas están a punto de llegar a las plataformas de Nintendo. James Dooley seguirá a cargo de la banda sonora de Epic Mickey 2: Power of Two, lo cual siempre es una garantía de calidad y más sabiendo la importancia capital que la música cobrará en la secuela ya que, como Warren Spector confirmó hace poco, la historia se narrará mediante canciones homenajeando así a los grandes musicales de Disney. Dooley no estará solo, como no lo estará Mickey, ya que contará con la ayuda de Mike Himelstein y juntos tendrán la difícil misión de transportarnos, de nuevo, a la visión del universo Disney que Spector tiene en la cabeza.
A partir del presente artículo se inaugura una sección de periodicidad mensual que abordará diferentes temas de la música de videojuegos, desde la orquestación hasta los recursos que tenían que utilizar los compositores en los tiempos de NES y SNES. David Wise, Koji Kondo, Koichi Sugiyama, Jeremy Soule y muchos más esperan compartir sus composiciones con nosotros. ¿De qué tratará el próximo articulo de “Música y Videojuegos”? ¡El mes que viene lo descubriréis!
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