Safecracker
Prepara las ganzúas, resuelve la combinación y adivina la contraseña... Una de darle al coco marchando.
- Javier B. Corpas
- 5 min de lectura
- 384 visitas ( actuales)
Que las aventuras gráficas no son un género muy prodigado en consolas no es decir nada nuevo. Y es que donde se pongan un teclado y un ratón no hay mando que valga para jugar mejor a este tipo de juegos. No obstante son cada vez más los proyectos de este calibre que llegan a la blanca de Nintendo. Muchos han visto en el Wiimote la posibilidad de sanear tan vetusto género, que en el pasado nos regaló joyas como The Secret of Monkey Island, Grim Fandango o The Day of the Tentacle entre otros, para el ocio de sobremesa.
Si bien en los tiempos que corren la demanda apunta cada vez más a juegos de acción, de coches y deportes en los que la adrenalina prima y el raciocinio se pierde, también hay que reconocer que lo bueno nunca desaparece y aún hoy nos llegan propuestas tan buenas como A Vampire Story o Portal por ejemplo. Es de agradecer que Wii haya logrado, y cada vez de un modo mas asiduo, recuperar este tipo de juegos hasta hoy prácticamente desterrados exclusivamente al mundo del PC.
Así pues el catálogo de Wii cuenta con unas cuantas obras como Sam & Max, Secret Files: tunguska, Zack & Wiki o este Safecracker, a los que pronto se sumarán nuevos títulos. Si bien el juego que nos atañe ahora se podría considerar una aventura gráfica hay que reconocer que no se trata de una aventura gráfica al uso. Veamos porqué.
El juego nos pone en la piel de un experto en desvalijar cajas fuertes que ha sido contratado por una familia para encontrar el testamento del fallecido Duncan W. Adams. Un excéntrico billonario aficionado a las cajas fuertes.
La acción nos sitúa directamente dentro de la mansión del susodicho difunto. En ella, y bajo una perspectiva en primera persona, deberemos rebanarnos los sesos para abrir todas y cada una de las cajas fuertes, encontrar los códigos y las combinaciones y finalmente hallar el testamento.
Tardaremos poco en darnos cuenta que la resolución de un puzle nos dará una pista o nos proporcionará algún objeto o clave para acceder al siguiente, cada uno de ellos diferente al anterior hasta más de 30 por resolver en total. El desarrollo es muy lineal de modo que si no desciframos uno de los enigmas no se nos permite seguir avanzando y esto limita mucho el desarrollo del juego y el tipo de jugador al que se dirige.
En muchos de los casos nos quedaremos atascados incapaces de abrir alguna de las cajas y vagaremos por la casa en busca de algo que no encontraremos, simplemente porqué no habrá nada que encontrar. Se exige mucho al jugador y se proporciona muy pocas, escasas o nulas pistas. Algo que tardaremos poco en odiar serán los tiempos de carga entre estancia y estancia, ya que por inercia nos moveremos intentando examinarlo todo cuando el juego ofrece y pide poco examen en sí.
Gráficamente el juego no desluce, los diferentes entornos están bien detallados, aunque faltos de vida y en ocasiones poco expresivos. No hay que olvidar que el título apareció con anterioridad en PC hará ya un par de años, y que lo que tenemos entre manos es una adaptación tal cual, sin mejoras ni novedades. Cosa que empobrece y desmerece el producto final. Además el estaticismo del que hace gala este Safecracker no hace más que dejar una sensación de frialdad ante lo que vemos en pantalla en todo momento.
El control del juego es básico a la par que sencillo. Con el Nunchuk procederemos a girar la cámara arriba, abajo o hacia los lados en un campo de 360 grados. El Wiimote en cambio servirá como puntero para dirigirnos a un lado u otro de la mansión. No contamos con libertad de acción alguna en ningún momento, no nos podemos mover por las estancias. Las acciones son fijas y nos llevan de un punto concreto a otro o a una nueva habitación. Así mismo la interacción será prácticamente nula, el puntero del Wiimote nos indicará los objetos que podremos inspeccionar, y nada más.
Vayamos ahora a lo que verdaderamente toma el protagonismo de este juego: los puzles. Tendremos que superar unos 30 en total, con resoluciones dispares y disparatadas. Ninguna caja fuerte es igual a a la anterior. Tendremos que juntar colores, reconstruir una imagen, encontrar el orden correcto, conectar circuitos de un modo concreto, descifrar códigos... Como todo juego de este tipo en muchas de las ocasiones nos serviremos del ensayo y error, en otras será la suerte la que nos ayude a base de ir toqueteando aquí y allá. Pero en muchas, muchas ocasiones nos frustraremos como pocas veces antes. El nivel de dificultad es rematadamente desmesurado. Ya no solo por la falta de pistas para resolver alguno de los retos, sino porque en ningún momento se nos presenta qué debemos hacer y en muchos de ellos la lógica a la que se agarran es cuanto menos cuestionable. Llegamos, vemos y nos toca suponer cómo hay que resolverlo. Esto nos llevará repetidamente a pensar que nos hemos dejado algo por buscar o una pieza por recoger o una clave escondida por encontrar. ¡Pero no! Quien ideó este juego era alguien con muy mala leche, que tenía algo en contra de las
neuronas ajenas y decidió crear este título para exterminarlas. Es desquiciante como pocos. Y no porque sea más o menos difícil requiriendo de mayor pericia por nuestra parte. Es que el juego parece pensado para no ser acabado. Si queréis un reto probar a pasároslo sin ayuda de guía. No por ello sobra reconocer que muchos puzles están muy bien pensados y que harán sudar la gota gorda al jugador más sesudo.
Como recomendación personal decir que si vais a jugar a este juego, hacerlo con la funda de silicona del Wiimote. Ahora entiendo su uso creerme. Si no os da por tiraros de los pelos o acordaros en la madre de alguien, vuestro mando os agradecerá esa gomita protectora.
Sólo escucharemos una voz en toda la aventura, la de nuestro protagonista. Monólogos en perfecto "shakespeariano" subtitulados, eso sí, a la lengua de Cervantes. Lo malo es que no se nos deja saltar esos momentos, así que cuando releamos una carta o una nota leída con anterioridad tendremos que esperar a que nuestro manitas acabe.
Safecracker no hará historia ni será recordado pasado el tiempo, pero viene a hacer relleno dentro de las aventuras gráficas como las de Agatha Cristie, y más concretamente en la vertiente de los puzles, donde hasta hora imperaba en soledad Zack & Wiki. No alcanza su calidad ni por casualidad pero cubre la vertiente mas realista que el juego de Capcom optó por dejar de lado.
En definitiva un juego, decente, correcto, bien realizado al que le pesa la dificultad, la nula variación respecto a la propuesta original, lo lineal de la propuesta y la poca o rejugabilidad que ofrece si es que llegamos a pasárnoslo siquiera una vez.
Veredicto
Para amantes de los puzles y masoquistas mentales de guante blanco en general.