Descubriendo a Shin Megami Tensei
Una de las sagas de JRPG más longevas, importantes y menos conocidas.
- Iván Castellanos
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Pocas son las sagas japonesas de RPG capaces de rivalizar con las dos grandes de Square Enix (Dragon Quest y Final Fantasy), tanto en longevidad como en número de títulos. Pero si hay una que no se queda a la zaga, esa es Shin Megami Tensei de Atlus.
Una saga que en occidente, y especialmente en Europa, es menos conocida que en su país de origen. Entre los principales motivos de que así sea, está escasez de títulos lanzados en el viejo continente, así como por lo tarde que llegó el primero de todos ellos [Shin Megami Tensei: Lucifer´s Call, 2005].
Un caso que recuerda al vivido por Dragon Quest, pero que desde entonces contó con un goteo constante de títulos, que ha hecho que a estas alturas ya estamos familiarizados con ella. Algo que paradójicamente ya ha empezado a suceder con los Persona, una de las subsagas de los Megaten (abreviatura de Megami Tensei).
Los puntos en común
Al igual que en cualquier otra gran franquicia con más 25 años de historia y una larga lista de juegos, la saga de Atlus cuenta con una serie de elementos presentes en la mayoría de títulos que la hacen inconfundible.
Como es habitual en todas esas sagas más longevas de la industria, Shin Megami Tensei también cuenta con su propia mascota, Jack Frost. Un simpático elfo helado que se ha convertido el símbolo de Atlus y que al igual que los Limos de Dragon Quest o los Chocobo de Final Fantasy, también ha llegado a protagonizar su propio juego. Curiosamente fue para la Virtual Boy y lo hizo junto a sus `hermanos´ Pyro Jack y Jack the Ripper en Jack Bros.
Pero ese no es el único punto que la hace reconocible, porque desde sus inicios, incluyendo los diversos spin-off y subsagas, han sabido mantener una serie de elementos comunes que la definen como son su sustento en la mitología y en la religión, una ambientación cyberpunk y unos mundos posapocalípticos, su dificultad endiablada, un gran número de demonios y el habitual programa informático para invocarlos, sin olvidarnos de la posibilidad de fusionar a estas criaturas.
Pero la forma de ver a los Megaten sería imposible sin otro de esos elementos habituales a lo largo de la franquicia. En este caso hablamos de los estilizados e inconfundibles diseños de Kazuma Kaneko, el responsable de darle la vida a multitud de personajes y de seres demoníacos con su peculiar estilo. Un trabajo que desde hace unos años han quedado tanto en manos de Shigenori Soejima (reconocible por su trabajo en los dos últimos Persona) y Masayuki Doi (responsable del diseño de los Trauma Center), la persona que ha tomado el relevo a Soejima a la hora de diseñar a los nuevos personajes de la cuarta entrega.
¿Pero dónde y cómo empieza esta saga que ya ha cumplido sus bodas de plata?
El origen de la Diosa
Antes de trasladarnos a 1992, lo mejor es viajar un poco más atrás en el tiempo, hasta 1986. Ese es el año en el que Aya Nishitani publica la que será la primera entrega de una trilogía de libros ciencia-ficción titulada Digital Devil Story. El primero de ellos bajo el subtítulo Megami Tensei (la Reencarnación de la Diosa), el mismo que años más tarde daría nombre al primer juego de la saga.
La historia de esta trilogía de novelas narra las aventuras de dos jóvenes estudiantes que resultan ser las metempsicosis de las deidades japonesas Izanagi e Izanami. Akemi Nakajima, que así se llama el protagonista, es todo un prodigio de la informática y ha sido capaz de crear un programa informático con el que puede invocar a una serie de seres demoníacos. Utilizando este programa [un elemento muy común en a lo largo de la saga] Akemi busca vengarse de unos compañeros, pero el asunto se le va de las manos y acaba en tragedia.
A lo largo de los tres libros, Akemi y Yumiko, la otra protagonista, se enfrentarán a la amenaza diversos dioses y demonios de culturas tan dispares como la egipcia o la nórdica, y que van desde Loki a Seth y terminando con Lucifer. Nombres que han perduraron en la saga y que junto a otros seres de diversas mitologías y religiones engrosan entrega a entrega el número de enemigos o aliados de los Shin Megami Tensei.
La Diosa hecha videojuego
Con su historia basada en las novelas de Nishitani, Digital Devil Story: Megami Tensei estrenó su andadura en el mundo de los videojuegos con NES en 1987. Un RPG que en lugar de seguir con la tendencia de la época, marcada por Dragon Quest o Final Fantasy y su visión cenital, desde Atlus se decantaron por un estilo mucho más occidental, con una visión en primera persona y mazmorras en tres dimensiones, como en el clásico Wizardry.
Precisamente esa exploración de las mazmorras en primera persona, así como la captura y la fusión de los diversos demonios presentes en el juego, sentaron las bases de un patrón inconfundible en gran parte de los títulos de la saga.
Tres años más tarde, llegaba a las tiendas niponas Digital Devil Story: Megami Tensei II. Una segunda entrega que abandonaba la historia de las novelas y apostaba por una totalmente original ambientada en un mundo postapocalíptico, destruido por un bombardeo de misiles, y con el videojuego Devil Busters como el punto de partida de la aventura. En él los dos protagonistas se topan con Pazuzu, un siervo de Dios, que les revela que ellos son el Mesías y que gracias al Demon Summoning Program, incluido en el ordenador portátil del protagonista, tendrán que salvar a la humanidad.
Megami Tensei II introduce por primera vez dos elementos presentes a lo largo de las principales entregas de Shin Megami Tensei como son la Order of Messiah y el Cult of Gaia. Dos ordenes religiosas enfrentadas entre sí, y representadas respectivamente por su alineación con el Caos y la Ley.

La Diosa auténtica llega a SNES
Y llegamos a 1992, ya con Super Nintendo y sin Namco como distribuidora. Ahora es la propia Atlus la encargada de publicar su juego y con la máquina de 16 bits de Nintendo la saga pasa a llamarse Shin Megami Tensei (que se podría traducir como La Reencarnación de la Auténtica Diosa).
En esta ocasión todo empieza con un sueño, en él se puede ver a varios hombres crucificados y torturados por demonios, así como una joven desnuda llamada Yuriko que nos promete ser nuestra eterna compañera. De vuelta a la realidad, las cosas por Tokio se han vuelto algo extrañas. Una serie de desapariciones han llevado a la policía ha tener que acordonar el vecindario y origen de estos problemas parece ser que radica en un experimento fallido que ha abierto un portal a un mundo demoníaco. Con la ciudad condenada al desastre, todas las esperanzas están puestas en el anónimo protagonista, que junto al Demon Summoning Program y bajo las indicaciones de un científico llamado STEVEN [personaje habitual en la serie], luchará contra la horda de demonios que se han afincado en Tokio.

Unos años más tarde de lo acontecido en el primer SMT y con un nuevo Mesías como protagonista, Shin Megami Tensei II vuelve al mundo posapocalíptico sobre el que se ha construido la nueva Tokyo Millennium. Una ciudad dividida en diversas regiones según sus clases sociales. En el Valhalla, los suburbios, es donde arranca la aventura de este nuevo y amnésico héroe, preparándose para ser el campeón del Coliseo de Valhalla mientras vive ajeno a su destino: salvar el mundo y guiar a la humanidad al paraíso.
Lejos de ser una secuela, Shin Megami Tensei If... ofrece una historia ucrónica (e inspirada en la película británica If... de 1968) de Shin Megami Tensei, pero que en esta ocasión se basa en un grupo de estudiantes de secundaria. Ya sea con un héroe o una heroína (es el primer Megaten en el que se permite elegir el género del personaje) y equipados con un COMP (el clásico ordenador portátil de la saga), los jugadores tendrán que lidiar con un estudiante con sed de venganza. Una historia que recuerda a la narrada en la obra original de Nishitani.
If... tiene la peculiaridad de ser algo más corto que los anteriores Megaten, pero a su favor, es más rejugable que otras entregas. Pero si por algo hay recordar a Shin Megami Tensei If... es por ser la antesala a dos de las subsagas más famosas de la franquicia: Devil Summoner y Persona.
Pero no todo en la franquicia de Atlus era visión en primera persona y mazmorras en tres dimensiones, también había hueco para otro tipo de spin-off que apostasen por otros géneros, en este caso por el de SRPGs. Porque con Fire Emblem, Ogre Battle y Shining Force siendo los reyes del género en el país del sol naciente, la compañía de Jack Frost no podía dejar pasar la oportunidad de expandir su saga y fruto de esto nació Majin Tensei. Una subsaga de SRPGs, compuesta por tres entregas, con una mecánica y un apartado visual muy similar al que lucían los citados Fire Emblem y Shining Force de la época.
La Diosa abandona a Nintendo
Al igual que ocurrió con otras muchas grandes sagas de la época, Shin Megami Tensei no fue ajena a la desbandada de franquicias que a mediados de los noventa, con el salto generacional, cambiaron a Super Nintendo por las consolas de 32 bits de la competencia. Y el primer Megaten en hacerlo fue Shin Megami Tensei: Devil Summoner, lanzado en 1995 para Sega Saturn.
Él es el primero de la serie de cuatro títulos que componen la subsaga Devil Summoner, que lejos de seguir con los tradicionales mundos posapocalíptico de la saga materna, apuestan por una ambientación basada en dos contextos historicos japoneses bien diferenciados.
Tanto en Shin Megami Tensei: Devil Summoner como en su secuela, Devil Summoner: Soul Hackers, la acción transcurre en un Japón moderno, con mazmorras en tres dimensiones y manteniendo la clásica visión en primera persona. En el lado opuesto se encuentran los otros dos títulos que completan la subsaga Devil Summoner, los protagonizados por Raidou Kuzunoha, pero de ellos ya hablaremos más adelante.

En 1996, y entre medias de los lanzamientos de los dos primeros Devil Summoner, nace Megami Ibunroku Persona. Un título que abandonaba el tener que reclutar a nuevos demonios para que luchen por nosotros y los sustituye por unos seres llamados Personas. Pero la verdadera importancia de este juego llega por ser el primer Shin Megami Tensei en ser lanzado en América y lo hizo bajo el nombre de Revelations: Persona (al igual que sucedió con Dragon Quest y Dragon Warrior, Revelations era como Atlus quería dar a conocer a la serie SMT en América).
Nuevamente enmarcado en un Japón moderno y con un grupo de jóvenes estudiantes como protagonistas, Atlus buscó atraer a nuevos consumidores, cambiando la apariencia de algunos personajes e incluso llegando a reducir la dificultad de cara a su versión occidental.
Pero la subsaga no se quedó ahí y tres años más tarde llegaba a Japón la primera de sus secuelas. Y hablamos en plural porque Atlus decidió dividirla en dos partes. Persona 2: Innocent Sin centraba su protagonismo en el personaje masculino de Tatsuya Suou, mientras que en Persona 2: Eternal Punishment este rol recaía en la joven Maya Amano. Es precisamente esta última versión la única de las dos que en su día se lanzó para el mercado americano
La Diosa se reencarna en PlayStation 2
Con una generación ausente de títulos de la saga matriz, es la nueva consola de Sony, PlayStation 2, la encargada de resucitarla nueve años después con Shin Megami Tensei III: Nocturne.
Como ya hemos dicho, Shin Megami Tensei: Lucifer´s Call, nombre de la versión del director que llegó a Europa, fue el primero en llegar al viejo continente y mostrarles a los jugadores que los Megaten no eran un camino de rosas. Su nivel dificultad y su estética oscura y poco convencional que aportan los diseños de Kaneko echarón para atrás a más de uno, pero también se ganó la admiración de otros muchos.
En esta ocasión la trama empieza con una simple visita a un hospital para ver a la profesora del protagonista, pero con lo que no contábamos es que el mundo se fuese a destruir ante nuestros ojos. Los pocos supervivientes que han quedado en pie serán los encargados de reconstruir el mundo ¿pero y nosotros? Desde la piel del protagonista, hemos dejado de ser humanos y hemos renacido como un demonio, con el objetivo de cambiar este nuevo mundo. Y entre medias de todo este caos, la figura de Dante. El personaje de Capcom toma el rol de cazador de demonios y nos perseguirá desde los primeros compases de la aventura (en la tercera edición de SMT3, Dante es sustituido por Raidou Kuzunoha de Devil Summoner).
En lo jugable, Lucifer´s Call rompe con la tradicional mecánica de juego que habían tenido los Megaten hasta la fecha y se reinventa a sí mismo. Apuesta por unos gráficos cell-shaded en 3D y deja a un lado la visión en primera persona, para situarla en una tercera persona mucho más convencional. Por otro lado, los innumerables combates aleatorios siguen siendo por turnos, pero ahora se incluye el sistema Press Turns que penaliza las debilidades del adversario y que será un punto recurrente en los futuros juegos de la franquicia.

Basándose en el motor gráfico y en el sistema de combates de Nocturne, Atlus volvió a realizar otro intento de aproximación al gran público con Shin Megami Tensei: Digital Devil Saga y su posterior secuela, Digital Devil Saga 2. Un movimiento que dejó por el camino al tradicional el sistema de captura y fusión de demonios que tanto ha caracterizado a la saga y se sustituyó por la transformación en demonios de los protagonistas, haciendo a esta subsaga algo más próximo y cercano a los distintos RPGs convencionales que han llegado a tierras occidentales.
La misma evolución que sufrió Shin Megami Tensei III también la vivieron otros títulos de las subsagas nacidas en la anterior generación. Ese es el caso de Devil Summoner, que en su llegada a PS2 deja a un lado la ambientación moderna y la cambia por un Japón de la era Taishō. Pero su ambientación de los años veinte de Devil Summoner: Raidou Kuzunoha vs The Soulless Army y su posterior secuela, Devil Summoner 2: Raidou Kuzunoha vs King Abaddon, no es en lo único que rompe con los anteriores Devil Summoner, sino que en ambos casos la apuesta jugable cambia su enfoque tradicional y se convierte en un RPG de acción en tercera persona, con batallas en tiempo real.
Otra que evoluciona en la plataforma de Sony es Persona. Con un enfoque mucho más juvenil y añadiendo un fuerte componte social, en el que el jugador va creando lazos de amistad con otros personajes, lograron combinar dos géneros tan dispares como son los JRPGs y los juegos de citas. Una extraña mezcla con la que se han sabido meter en el bolsillo tanto al público como a la crítica, y de paso han conseguido el ansiado objetivo de atraer a nuevos jugadores al universo Megaten.
Tanto en Persona 3, como en Persona 4, los jugadores toman el rol de un joven estudiante que llega la ciudad o pueblo de turno y desde ese preciso instante empezamos a vivir su día a día. El ir al instituto, conocer a nuevos amigos, trabajos de media jornada y mazmorras. Porque esto también es un RPG y para avanzar en la historia e ir subiendo de nivel también hay que adentrarse en ellas, ya sea durante la Dark Hour (Persona 3) o en el Midnight Channel (Persona 4).
Demonios de bolsillo
Las portátiles tampoco se han librado de la presencia de los Megaten, entre otras cosas gracias a la serie Megami Tensei Gaiden: Last Bible. Unos de los primeros spin-off y compuestos por cuatro juegos de una índole cercana a lo visto en los Dragon Quest y Final Fantasy de la época. De todos ellos solo llegó uno a tierras americanas, el primer Last Bible, y lo hizo bajo el nombre de Revelations: The Demon Slayer, igual que el primer Persona.
Pero Last Bible no fue el único spin-off de los Megami Tensei en llegar a Game Boy Color. Por aquel entonces Atlus puso en su punto de mira al mercado infantil y fruto de ello nacieron los Devil Children. Una subsaga de estética pueril e inspirada en los exitosos Pokémon. Pero al contrario que el juego de Game Freak, aquí los monstruos no se conseguían mediante combates, sino hablando con ellos. Estas criaturas se podían coleccionar y al igual que en Pokémon, se podían transferir de una versión a otra.

Con la expansión occidental de Pikachu y compañía, la subsaga de Atlus no podía perder la oportunidad y con su secuela lanzada para Game Boy Advance, la compañía japonesa lanzó las dos versiones de su secuela en América bajo el nombre de DemiKids.
Una vez con PSP y Nintendo DS en el mercado, y con los altos costes que implican los desarrollos para las actuales consolas en HD, desde Atlus dejan a un lado las consolas de sobremesa y deciden centrar sus esfuerzos en el mercado portátil.
Futro de ello y del éxito cosechado de las dos últimas entregas en PlayStation 2, Atlus relanza la saga Persona en PSP. Con remakes como los del Persona 3 Portable o el de las otras tres primeras entregas, permitiendo que todos aquellos se iniciaron con los juegos de PS2 se puedan reenganchar a la franquicia desde el principio.
Por su parte, los usuarios de Nintendo DS no cuentan con ningún remake, pero se resarcen con una nueva subsaga y con el que hace unos meses se consideraba la cuarta entrega de Shin Megami Tensei.
Ese fue el caso de Shin Megami Tensei: Strange Journey, un juego que volvía a la fórmula original de anteriores Megatens. Con mazmorras en tres dimensiones vistas desde una perspectiva en primera persona y a los clásicos combates por turnos. Todo ello bajo una historia ambientada a principios del siglo XXI, cuando un misterioso agujero negro aparece en el continente antártico. Este fenómeno denominado Schwarzwelt amenaza al futuro de la Tierra y es por eso, que la ONU envía a la región a un grupo de investigación entre los que está presente el protagonista de esta historia.
Entre medias del lanzamiento de Strange Journey se sitúan los dos Devil Survivor. Un nuevo spin-off que vuelve a ambientarse en el Japón actual, con una nueva pandilla de jóvenes como protagonistas en ambas entregas. En lo jugable, Devil Survivor propone una mezcla de géneros divididos en dos partes bien diferenciadas: una sustentada en forma de novela visual y otra a modo de RPG táctico para los combates.
¿Y el futuro de los Shin Megami Tensei? Pues por el momento éste seguirá siendo portátil. A corto plazo con los inminentes lanzamientos europeos de Persona 4 Golden para PlayStation Vita y de Shin Megami Tensei: Devil Survivor Overclocked para Nintendo 3DS. Precisamente éste último es bastante significativo, puesto que será el primer Megaten en llegar a Europa para una consola de Nintendo.
A largo plazo, el futuro también sigue muy ligado a la compañía de Kioto y es que tal y como ha sucedido con Dragon Quest, la saga ha vuelto con fuerza a las consolas de Nintendo. El mejor ejemplo de que esto es así son el remake de Devil Summoner: Soul Hackers para Nintendo 3DS que llegará en abril a Norteamérica o el ahora sí tan esperado Shin Megami Tensei IV exclusivo de la portátil. Pero ya habrá tiempo para hablar y profundizar sobre ellos, así como de Shin Megami Tensei X Fire Emblem, una las grandes sorpresas de la última Nintendo Direct de Wii U.
Porque veinticinco años de historia dan para muchos juegos y lamentablemente un buen número de ellos se han quedado fuera de este artículo, pero esperamos que gracias a los que sí hemos citado, hayáis podido conocer un poco más a este basto universo que Atlus ha labrado desde hace ya más de dos décadas.
¿Qué te parece la saga Shin Megami Tensei? ¿Te has interesado en ella después de este especial?
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