Shinobi
Con tantos guiños a los clásicos que sólo le ha faltado aceptar monedas de 5 duros.
- Iván Castellanos
- 5 min de lectura
- 527 visitas ( actuales)
Rememorando las palabras de Masi Oka (Hiro Nakamura en Héroes): “¡Shinobi ha vuelto!” Ese ninja con el muchos nos gastábamos nuestras pagas en los salones recreativos, el mismo Joe Musashi que, años más tarde, nos acompañaba en el estreno de nuestras flamantes Mega Drives o, directamente, con el que disfrutábamos con alguno de sus diversos juegos que llegaron tanto a Master System, Game Gear o Sega Saturn.
Dieciocho años después de que fuera lanzada la tercera entrega de Shinobi, los chicos de Griptonite Games nos vuelven a ofrecer en Nintendo 3DS un juego de la vieja escuela, con sus pros y sus contras. Esto significa que nos encontramos ante un juego de corte similar a lo que en su día vimos con Shinobi III, pero con algunos retoques en cuanto a la jugabilidad y los pertinentes cambios gráficos del salto a las 3D.
Un Shinobi repleto de nostalgia
Los guiños a los anteriores juegos de las saga son constantes, empezando por el color blanquirrojo del traje que ahora lleva Jiro Musashi, el padre del Joe, hasta otros aspectos más jugables como algunos ataques como el arco kunai (doble salto con lanzamiento de kunais) o algunos ninjutsus como el ‘Ikazuchi’ (un trueno que te protege de un limitado número de ataques).

Muchos de los enemigos y las situaciones con las que nos encontramos durante algunos momentos de la aventura también parecen readaptadas de las antiguas pantallas de Mega Drive. Niveles equinos, samuráis que lanzan ondas de impactos con sus katanas que van a ras de suelo, incluso algunos jefes finales resucitan de nuestra memoria y reaparecen delante de nuestros ojos en las pantallas de Nintendo 3DS. Un toque de continua nostalgia que parece agotarse demasiado temprano.
Este punto se convierte en uno de los principales problemas de Shinobi, más que nada porque Griptonite Games pone excesivamente rápido toda la carne en el asador. Gracias a esto, los primeros niveles resultan de lo más variados y te hace preguntar con qué tipo de fase nos vamos a encontrar en unos minutos: “¿un nivel lleno de enemigos? ¿un viaje en balsa por un río? ¿un nivel cargado plataformas?”. Pero a medida que se avanza todo se vuelve algo más monótono con simples alternancias entre momentos de avanzar eliminando enemigos y otros en los que tendremos que ir de salto en salto hasta el final.
Cuando la jugabilidad supera a los gráficos
Lo mismo sucede con el apartado gráfico del juego. Y es que pese a que éste no sea el punto fuerte del título de SEGA, los niveles bañados en ocre resultan mucho más agradables a la vista. Dando incluso la sensación de haber sido mejor trabajados artísticamente que no otros niveles más futuristas y oscuros, en los que aún se hacen más palpables las carencias gráficas del juego.

Pero dejando a un lado lo que primero nos entra por la vista, los gráficos, y entrando en materia, en su apartado jugable Shinobi también nos ofrece una mezcla entre pasado y presente que denotan que el título ha sido pensando teniendo en cuenta su jugabilidad. En ella nuevamente lo clásico está presente, pero se le ha añadido la opción de poder lanzar kunais o atacar con la espada mediante botones independientes, así como la opción de cubrirse y bloquear los ataques rivales. Ahora el botón R será nuestro mejor aliado durante el juego, y es que si no se sabe usar en el momento preciso nos puede costar la vida. ¿Y nuestro peor enemigo?: el Circle Pad. Y es que tanto toque retro pedía a gritos que usara la cruceta, más a aún cuando el agacharse no siempre es tan preciso y las vidas son muy escasas.
Todo lo que necesita un ninja, es el valor de nunca rendirse
Aquí no se puede ir a lo loco, tomamos el papel de un ninja y hay que actual como tal, por lo que toca medir los saltos, aprender a bloquear los ataques (de nada sirve dejar pulsado el botón), conocer las rutinas de cada enemigo y saber cuándo hay que lanzar un ataque. Claves que convierten a Shinobi en un juego difícil como los de antes y no apto para aquellos que se desesperan perdiendo una vida tras otra, repitiendo una y otra vez las mismas pantallas tras el clásico Game Over y que no desfallecen hasta que superan esa pantalla que parecía imposible.
En cuanto a la duración, se puede decir que seremos nosotros mismos, y nuestra pericia, quienes la marquemos. Sobre el papel estaríamos hablando de un juego relativamente corto, pero dependiendo del número de veces que tengamos que repetir un mismo nivel, y del nivel de dificultad seleccionando, el título se estirará más o menos. A eso hay que sumar los diversos extras que incorpora a modo logros, recompensas, una buena cantidad de niveles StreetPass (que también se pueden desbloquear gastando monedas) que suponen todo un reto, así como matar el gusanillo intentando batir los registros conseguidos en cada nivel sumando más combos o intentándolos superar en un modo de dificultad superior.

El uso del efecto 3D orientado a darnos más profundidad le sienta bien a un juego en dos dimensiones como es este Shinobi. Diferenciando claramente las diversas capas que componen el escenario de cada nivel. Pero es una pena que durante todas las secuencias animadas que acompañan cada inicio y final de fase el 3D se desactive y no podamos disfrutar en ellas del efecto tridimensional.
En definitiva, SEGA y Griptonite Games han traído de vuelta al viejo ninja, no sabemos si para quedarse entre nosotros o para volver a desaparecer entre las sombras. Pero esperemos que sea lo primero, porque este Shinobi para Nintendo 3DS está cargado de buenas ideas y de grandes intenciones.
Se le agradece que hayan optado por seguir la línea de los juegos clásicos y que hayan apostado por la jugabilidad. Pero una saga con tantos fans como Shinobi merecía un juego más pulido, con un apartado gráfico y artístico más trabajado, así como un mejor desarrollo de niveles. Pero pese a todo, el juego cumplirá las expectativas de todos aquellos que busquen un juego difícil, como los de la vieja escuela. En el que el perder una vida nos duela, en el que la historia es una excusa para encadenar una pantalla tras otra y en que la satisfacción de superar un nivel que nos parecía imposible nos haga levantar de la silla. Eso es este Shinobi, con sus pros y sus contras.
¿Y a tí? ¿Qué te ha parecido el retorno de Shinobi a sus raíces clásicas?
Veredicto
Shinobi se destapa como un juego de la vieja escuela, en el que tendremos que practicar mucho y avanzar con cuidado si no queremos repetir los niveles una y otra vez. Hace guiños constantes a los anteriores juegos de la saga y esa es u gran debilidad, además de su fortaleza, ya que gasta los cartuchos muy rápidamente en los primeros niveles, haciéndose luego muy repetitivo. Visualmente se queda cortísimo y Shinobi merecía un apartado gráfico mucho más trabajado.