Far Cry Vengeance
Al fin tenemos nuestra pequeña ración de FarCry para Wii. Esperemos que hayan hecho un buen trabajo... ¿o no?.
- Pedro Perantón
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Cuando Crytek mostró al mundo su motor gráfico Cryengine, todos quedaron asombrados por la tremenda calidad de dicho motor creado desde 0. Así pues, los chicos de Crytek decidieron desarrollar un título basándose en su propia tecnología. De ahí salió FarCry, el inicio de la franquicia tal y como la conocemos, originalmente para PC. Un año más tarde, Xbox recibió su ración de FarCry, lo que significó el paso de la saga a las consolas de sobremesa. Con otro título también para Xbox y otro más para Xbox360, el juego de Crytek se asentó como una de las grandes apuestas de los FPS. Ahora le ha tocado el turno a Wii.
Viendo la evolución de los todos lo juegos de la desarrolladora alemana, así como las puntuaciones de todas las versiones en la prensa internacional, nos frotábamos las manos imaginando lo que Jack Carver junto al Wiimote podían dar de sí.
Las primeras dudas surgieron con unas capturas algo desaliñadas de la versión Wii. Es obvio que nunca llegará al nivel gráfico de sus competidoras en la actual generación, pero lo que se nos mostraba lo podía ejecutar perfectamente la generación pasada.
Una vez el juego en nuestras manos, la realidad y la calidad final del producto es aplastante. No por lo elevado de dichos factores, si no por todo lo contrario.
Gráficamente, el juego podía haber destacado hace 4 o 5 años, pero ahora resulta más un insulto para el comprador que un intento por mantener un nivel gráfico aceptable. Ver crecer la hierba a tu alrededor, así como las sombras, es algo que creímos haber dejado atrás hará un lustro. Las texturas son de una calidad ínfima y, si se permiten comparaciones, Wii Sports posee unas texturas muchísimo más trabajadas. Así como el framerate es inestable, llegando a veces a ralentizarse, aunque no en exceso. Pero cuando más se nota este cambio del framerate es al llegar a una playa y mirar al horizonte: el juego entonces gana de repente suavidad y una tasa altísima de frames por segundo; lo que se traduce en el poco trabajo dedicado por el equipo en equilibrar la potencia de Wii con su motor gráfico.
Los personajes que aparecen el juego (enemigos, NPC, etc…) parecen rescatados de algún juego de 1998, con sus brazos y piernas pseudos-rectangulares, su animación estrambótica, dientes de sierra, etc… Lo “mejor” de este apartado son los juegos de luces, de los que a veces se aprecia un ligero bloom. Está claro que esta versión no aprovecha para nada el potencial de Wii,pues la programación original en Xbox se hizo mediante entorno DX, y al ser pasado a otro soporte totalmente distinto y sin ningún tipo de trabajo por parte de los desarrolladores, ocurren cosas como éstas.
Y qué decir de su Inteligencia Artificial (IA). FarCry Vengeance podría denominarse como el primer juego de su género: simulación del escondite. Hay momentos en los que mientras te enfrentas a tus enemigos, desaparecen entre la maleza, o dentro de las casas, y tienes que ir a buscarlos como si de un escondite se tratase. Por no mentar las veces que localizas a un enemigo y al ir hacia allí descubres que ha desaparecido y no sabes dónde ha podido ir. Teniendo otros buenos ejemplos en la consola de IA (véase Red Steel, CoD 3…) no se entiende la desgana o dejadez en este apartado;
Esa hierba acaba de brotar. Cual Pikmin
Un punto a favor del juego es su correcto doblaje y traducción al castellano. Aunque hubiese sido mejor no saber muy bien qué se dice en el juego. Asistiremos a comentarios mordaces por parte de nuestros enemigos, tales como el clásico “¡Está ahí!” hasta el más tremebundo de todos ellos: “¡Eh, tú. Cara fantasma!”. De todas formas, nos cansaremos pronto de oír la escasa media docena de comentarios por parte de nuestros enemigos, oyéndose con más insistencia el más tremebundo de todos anteriormente citado. Los diálogos entre el protagonista y los personajes que aparecen en la historia tampoco tendrán desperdicio. Al menos, el ver como un enemigo ya muerto grita de dolor, nos alegrará la cara. Los sonidos de disparos y explosiones son simplemente correctos, llegando algunas veces a rallar lo monótono. La música no será una gran molestia dentro del juego, ya que la mayor parte de éste lo discurriremos sin ningún tipo de banda sonora que apoye nuestros pasos o disparos. Solo en los momentos “más tensos” se apreciará un hilo musical de fondo. Aún así, el apartado sonoro de este FarCry es de lo más corriente, no llega a destacar pero tampoco cansa demasiado.
Sin embargo, en lo que más se debería haber notado especial dedicación por parte del equipo de desarrollo, es sin duda el apartado más decepcionante de todo el juego: el control.
A medida que se observa todo lo que FarCry puede ofrecer, uno se aferra a un clavo ardiendo, al último reducto que le queda, esperando que el elemento básico de la aclamada “revolución” satisfaga todas las expectativas en este juego. Pero no es así, de hecho, deja al usuario completamente aturdido con respecto a Ubisoft y sus supuestos apoyos.
Para empezar, el cuchillo, una de las primeras armas que se nos presenta en el juego, ha de ser usado dando un golpe seco al Wiimote. Esto acarrea varios factores negativos, entre los que destaca el descontrol total del punto de mira al agitar el mando. Usando el cuchillo, a veces nos encontraremos perdidos y sin orientación (si nuestras acciones son demasiado bruscas); ocurriendo lo que ya viene siendo habitual en los FPS de Wii: una vez que el puntero salga de la pantalla, la mirilla se quedará atascada hasta que retomemos el control sobre ésta. No obstante, una vez que nos hacemos al golpe seco necesario para activar el cuchillo estos problemas desaparecen. Así ocurre también con la curación que posee nuestro personaje. Tendremos que mover, indistintamente, de izquierda a derecha el nunchuck, lo que producirá a veces un salto inesperado, ya que para saltar tendremos que ejecutar un golpe vertical con el mismo nunchuck. Así, a veces nos encontraremos en medio de una refriega, intentando curarnos mientras el personaje dispara y salta sin control; y si a esto añadimos el uso del cuchillo, puede ser todo un espectáculo de acrobacia cortesía de Jack Carver.
El modo de apuntado es el corriente en estos casos: tendremos una zona central en la que moveremos a nuestro antojo la mirilla, y otra más periférica que al acercar nuestro puntero hará mover la dirección de nuestro personaje. En las opciones, podemos encontrar un par de ayudas referentes al apuntado y al disparo, lo que facilitará (si queremos) las posibilidades de acertar el blanco enemigo.
De todas formas, el juego nos premiará con la mejor arma de todos los tiempos: el cuchillo o machete. No tiene precio el momento en que uno descubre que tiene ante sí el arma más mortífera de todo el juego, capaza de aniquilar media docena de enemigos casi sin inmutarse, ya que al activar el cuchillo, el personaje irá automáticamente hacia el enemigo asestándole una mortal y contundente puñalada.
Debido a unos poderes que Jack Carver posee (no comentaré nada más por posibilidad de spoilers), podremos convertirnos en bestias durante unos segundos, en los cuales nos iremos regenerando, seremos rápidos cual bestia y podremos atacar a los enemigos con nuestras garras de la misma manera que con el cuchillo, agitando el Wiimote. El tiempo de nuestra transformación durará dependiendo de la cantidad de enemigos que matemos una vez en ese estado.
Por otra parte, se hace algo pesado tener que repetir una fase si no has alcanzado el punto de guardado, ya que FarCry se basa en el sistema de guardado automático o checkpoint tan típico en los FPS de consola. El mayor inconveniente de este tipo de salvado, y especialmente en este juego, es que suelen estar mal repartidos o muy distantes entre sí, lo que hace que a veces nos desesperemos buscando ese punto de control deseado, intentando vigilar nuestra salud para no caer muertos en mitad del recorrido. Y vigilar nuestra salud es lo que nos veremos obligados a hacer ya que el sistema de daño incluido en este juego no está bien implementado, pasando, la mayor parte de las veces, desapercibido. Es decir: si nos encontramos en un intenso tiroteo, no sabremos muy bien de dónde nos están disparando, ya que apenas se iluminará la pantalla o apenas seremos capaces de discernir si nuestra salud está disminuyendo, ante la inexistente muestra de agonía (bien gráfica o sonora) por parte de Jack.
No obstante, si todo esto se hubiese llevado con una buena historia o un multijugador interesante y adictivo, el juego habría ganado un par de puntos, pero no ha sido el caso. Ante una trama un tanto caótica y sin sentido, nos sorprenderemos preguntándonos si no nos habremos saltado algunas partes del juego o cinemáticas. Tal es la calidad del guión que durante las primeras fases nos veremos recorriendo selvas sin ningún sentido aparente. Hacia el final parece que la cosa se va arreglando, pero nada extraordinario capaz de enganchar a un jugador corriente.
El multijugador, pobre en todos los aspectos, no inyecta ni un ápice de diversión. Con solo 2 jugadores como máximo podremos elegir entre 2 modos de juego: Depredador o Caos. Éste último es el habitual deathmatch o todos contra todos, configurable en las variables de tiempo y muertes. El modo Depredador no es otro que el que primero mate al contrincante se convierte en bestia y el otro que quede se convierte en presa. Esta presa tendrá que ser capaz de matar a su contrincante (cosa casi imposible ya que la bestia mata de un solo golpe y se regenera). Estos modos de juego pierden toda su gracia siendo solo a 2 jugadores. Uno puede imaginarse lo que habría podido dar el modo Depredador a 4 jugadores, arrinconados en un bunker a la espera de la temible bestia.
En resumen, FarCry resulta ser el apoyo más insuficiente de Ubisoft (junto a GT Pro Series) para la blanca de Nintendo. Pudiendo haber desarrollado un juego completísimo gracias a la licencia FarCry, han optado por el camino fácil, el cuál parece tratarse de un banco de pruebas llevado a cabo por desarrolladores novatos o algo propensos a la incompetencia, y únicamente centrados en el control (ya que el apartado gráfico es totalmente mejorable) que no han sabido alcanzar a las cotas de calidad de sus precuelas. Se nos presenta, así pues, un juego que no intenta crear nada nuevo, prefiriendo aprovechar el tirón de un nombre de una saga tan alabado como es FarCry. El apoyo de Ubisoft hacia Wii ha sido notable, aunque podrían haberse ahorrado este título. Nadie lo hubiese echado de menos.
Lo que más
+Prácticamente pocas cosas se salvan de este juego, entre ellas, el doblaje.
+Algún que otro rato entretenido si no tienes nada más que hacer.
Lo que menos
- Que quieran engañarnos haciéndonos creer que este juego vale 60€
- Gráficos, control, multijugador e historia.
- El apoyo de Ubisoft con títulos de este calibre.
- Que el nombre de la saga FarCry haya sido mancillado con este producto.
Veredicto
Un insulto para los amantes de los FPS. Si estás buscando algún juego para complementar Red Steel o CoD 3, más vale que esperes algún otro de mayor calidad (cosa nada difícil).