Spectrobes: Orígenes
La amenaza Krawl se ha extendido por los confines más recónditos del universo y sólo Rallen y Jeena podrán erradicar este peligro una vez más, esta vez lejos, muy lejos de su sistema natal, Nanairo.
- José Luis Villalobos
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Cuando a uno se le pone en la tesitura de analizar un juego como el que tiene entre manos se ve en una situación un tanto extraña. El género RPG se podría decir que no es precisamente el más desarrollado en la sobremesa de Nintendo. Por una razón u otra mientras que en otras plataformas, incluída Nintendo DS, este género goza de relativa buena salud, para contar los títulos de Wii de calidad casi nos sobran los dedos de la mano. No mentiría si digo que al verme con un juego como Spectrobes entre manos, de una franquicia relativamente desconocida en nuestro país, un producto basado en una serie comercial, mis esperanzas por que su aportación al
género fuesen significativas fueran más bien escasas. Me alegro decir que me equivoqué, y lo que Disney Interactive y Genki vienen a ofrecer es una aventura muy digna, que si bien está enfocada por temática y diálogos a los más jóvenes de la casa, podrá disfrutar cualquier jugador aficionado a los RPG.
Rallen y Jeena son dos de los miembros más exitosos de la Patrulla Planetaria de Nanairo. Su labor consiste en mantener el orden y la paz en el sistema, la cuál pasa por erradicar toda amenaza krawl que se pueda hallar en éste. Para los que no estén familiarizados con la franquicia, los krawl son una raza alienígena que se extiende por el universo invadiendo planetas y sometiéndolo todo a su paso. Cuando atacan un sistema, la única forma de acabar con la amenaza es combatiéndolos con su enemigo principal, los poderosos Spectrobes. En Orígenes nos encontramos con que Rallen y Jeena ya han lidiado varias batallas contra estos seres, cuando reciben una señal de socorro desde un punto remoto en los bordes exteriores de Nanairo. De repente surge de la nada un vórtice que los engulle y transporta frente a Wyterra, un planeta ubicado en un sistema totalmente desconocido y que, casualmente, se encuentra bajo el ataque de los krawl. Los dos protagonistas deberán encontrar la forma de regresar a su hogar, a la vez que cumplen con su deber de Maestros Spectrobes de luchar contra los krawl.

La mecánica de Spectrobes es bien simple. Nos encontramos ante un RPG con combates en tiempo real. En estos combates utilizaremos tanto a nuestro héroe de turno (podemos intercambiar cuando queramos a Rallen por Jeena y viceversa), como a un Spectrobe del grupo que hayamos previamente elaborado. El sistema de combates ha sabido llevarse muy bien, puesto que mientras que a Rallen lo controlaremos directamente con el jostick del Nunchuk y con el botón A para atacar, a través de un simple pero efectivo sistema de movimientos del mando de Wii podremos dar órdenes a nuestros Spectrobes sin problemas. El único problema que podremos encontrar en los combates, y sólo de vez en cuando, se encuentra en el control de la cámara, que al estar asignado a la cruceta analógica del Wiimando, puede hacerse algo incómodo en refriegas con demasiados enemigos o en situaciones críticas. Sin embargo esto puede solucionarse en parte con el botón C, con el cuál podremos asignar objetivos.
Por muchos parecidos que se le quiera sacar a este título con Pokémon, la verdad es que el juego que nos ocupa y el de Game Freak tienen sus propias características que los diferencias y que los hacen únicos, a cada uno por su lado. Efectivamente, tenemos entrenamiento de criaturas con sus correspondientes fases de evolución, volvemos a encontrarnos las típicas debilidades de fuego, agua, aire, etc... así como diversos tipos de ataques que son efectivos según si el enemigo es volador, más robusto o más ágil. Al igual que en Pokémon, dispondremos de objetos con los que podremos potenciar ciertas características de nuestras mascotas, así como habilidades que irán aprendiendo estas con el paso de los niveles.
Para hacernos con ellos tendremos que utilizar a un Spectrobe en su forma infantil, que rastreando a nuestro alrededor encontrará objetos y también fósiles. Estos fósiles tendremos que extraerlos a través de una especie de minijuego de arqueología, en el cuál tendremos que ir destruyendo con mucho cuidado un bloque de tierra con diferentes utensilios para obtener finalmente limpio el fósil. Según hagamos el minijuego, el estado del fósil será mejor o peor, y por lo tanto la criatura que de él salga será más o menos poderosa. El fortalecimiento podrá hacerse de diversas maneras. Podemos hacer que suban de nivel, ya sea haciendo combatir a las formas adultas, ya sea utilizando a las formas infantiles para que busquen recursos. Si no queremos usarlos, siempre podemos alimentarlos con cristales de experiencia que hallaremos a lo largo de la aventura, en las cajas que tendremos en nuestro inventario donde podremos interactuar con ellos. Por su parte, tanto Rallen como Jeena dispondrán de su propio armamento en el cuál dispondremos desde espadas, lanzas, y hachas, hasta armas de disparo e inclusive guantes reforzados para golpear con los puños. Cada uno con su propio sistema de combos y su propia efectividad contra distintos monstruos. Lo suficientemente completo en este aspecto.
A nivel gráfico hay que decir que desde Genki se ha realizado una labor notable. Las localizaciones están muy bien detalladas y diferenciadas las unas de las otras, mostrándonos desde bosques, cuevas, pantanos y, en definitiva, el clásico elenco de lugares que se identifican con un elemento en el cuál se inspiran las criaturas que en ellos encontramos. En general, el nivel de las texturas y los efectos de luces están bastante altos, sobre todo teniendo en cuenta que los entornos que tendremos que explorar en la mayoría de ocasiones serán extensos, con una distancia de horizonte bastante lejana, y todo ello sin resentirse casi nunca la tasa de frames por segundo. Por su parte los modelados tanto de los personajes, como de los Spectrobes y los krawl rozan un nivel muy bueno, si bien es cierto que el diseño de los enemigos puede pecar en ocasiones de repetitivo, cambiando a veces sólo el color para mostrar su afinidad a cierto elemento. En definitiva, un apartado gráfico digno y a la altura al cuál sólo se le puede achacar cierta simpleza en el diseño y que, curiosamente, las escenas de video se resienten respecto al resto del apartado gráfico en general.
A nivel sonoro tampoco hay ninguna pega. Melodías suaves para los diferentes pueblos y lugares de exploración que se irán alternando con otras más épicas reservadas para los momentos de combate o tensión. Pero lo más importante de este apartado es el completo doblaje al castellano que se ha hecho del título. Si bien no pasará a la historia por se uno de los mejores trabajos en este ámbito dentro de los videojuegos, siempre es de agradecer que un título de estas características venga de forma totalmente íntegra en el idioma de Cervantes, voces incluidas.

Al final, pocas son las pegas que se le pueden sacar a este juego. Efectivamente a la larga se hace algo repetitivo tener que hacer el minijuego de excavar para descubrir un nuevo Spectrobe o un nuevo objeto para nuestras criaturas. La trama principal no es nada del otro mundo, y la habremos visto mil veces en otros RPG: un enemigo de turno malo malísimo, un pueblo oprimido, y unos héroes que van de localización en localización para terminar con esta amenaza. Quizás el mayor problema de este Spectrobes: Orígenes es que debido a que está basado en una serie infantil, a la mayoría de jugadores tradicionales del género les parecerá que mientras que la historia no termina nunca de tener demasiada chicha, los combates que son lo más entretenido acaban siendo demasiado fáciles y carentes de reto.
Pese a todo, estamos ante un título notable, absolutamente recomendado tanto para aquellos que nunca han jugado a uno, como para los que sepan apreciar un juego bien hecho, completo y que no ofrezca demasiadas complicaciones.
Veredicto
La apuesta de Disney Interactive resulta ser un título notable y bien hecho que sólo tiene que lamentar una trama que pierde fuelle con el tiempo y ciertas mecánicas repetitivas en su jugabilidad.